viernes, 1 de junio de 2012

EL RINCÓN DE JOKIM: ¿A QUÉ EQUIVALEN 23.500 MILLONES DE EUROS?



¿A QUE EQUIVALEN 23.500 MILLONES DE EUROS?

A subir un 20% las pensiones
A cubrir el 81,5% de las prestaciones por desempleo
A aumentar el 18,5 veces el programa de becas
A multiplicar por 5 el gasto en seguridad ciudadana
A incrementar un 280% el gasto en educación y sanidad
A subir un 13% el gasto social en España
A multiplicar por 11 la ayuda oficial al desarrollo
A aumentar 4 veces las políticas de fomento al empleo
A incrementar 25 veces la inversión en cultura
A ampliar 167 veces las actuaciones de apoyo a las PYMES
A aumentar un 106% la inversión en infraestructuras
A cubrir 4 años de investigación y desarrollo

GRACIAS A BANKIA AHORA SABEMOS QUE CADA UNA DE ESTAS POLÍTICAS ES POSIBLE.

Este informe ha sido elaborado por United Explanations que ha utilizado datos del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, del Banco de España y del Ministerio de Economía y Competitividad.

Apuntes para la reflexión: El gobierno más opaco de la democracia sigue sin dar su brazo a torcer para que se cree una comisión de investigación sobre Bankia. Sin embargo, acude a su rescate solícito aportando esos 23.500 millones de euros sino son más.

¿Qué tiene que ocultar? ¿Por qué tenemos que pagar los ciudadanos la incompetencia de Rato, Blesa y demás adláteres? ¿Hasta cuándo vamos a soportar estas indecencias y estos escándalos? ¿Qué más tiene que ocurrir en este país para exigir a este gobierno, instalado en el descrédito y en la mentira, explicaciones sobre sus actos? ¿Para quién gobierna el Partido Popular? ¿Será cierto aquello de que la derecha o controla el Estado o lo difama?

Para Bankia hay dinero, para los españoles solo hay recortes, bajadas de salario y miseria. Se ha producido ya la temida fractura social. Quizás ha llegado la hora de exigirle al Gobierno un acto de cordura y que dimita en pleno.

miércoles, 30 de mayo de 2012

DE LA DESVERGÜENZA QUE PRECEDE AL DESGOBIERNO.


He de confesarles qué desde que comenzó todo, hace ya más de cinco años, ésta ha sido la primera semana en la que verdaderamente me he sentido pesimista. Semejante hecho no tiene por qué ser, verdaderamente, constitutivo de nada, puesto que ni yo, ni por supuesto mis opiniones tienen ni capacidad para influir en nadie, ni mucho menos voluntad de hacerlo. Mas en cualquier caso, el que yo no sea persona dada a caer en melancolías conceptuales, unido al hecho de que mi factor emotivo permanece siempre por debajo del estrictamente vinculado al segmento ligado a lo constatable, sí que me lleva, no obstante, a considerar seriamente la posibilidad de que algo esté empezando a calar profundamente a mi alrededor, modificando estructuralmente el teatro de operaciones en el que se ha convertido todo lo que envuelve la nuestra realidad. Un algo que, como todo elemento sibilino a la par que perverso, juega sus bazas en silencio, apoyando sus discursos en la farfulla, y logrando sus objetivos mediante los silencios espesos.

A día de hoy, lo único que podemos expresar sin ánimo de ser replicados, es la certeza de que nada volverá a ser igual. Todos parecemos haber asumido que ya está, que hasta aquí hemos llegado, que la fiesta se acabó. Los amigos de la linde, y los borrachos del discurso genovés, hacen su agosto, obrando como si de echadoras de cartas del mundo calé se trataran. A base de repetirlos, el discurso de que el cambio se aproxima, ha ido haciendo mella en todos cuantos conforman nuestra realidad, hasta conformarse en un precepto, en un himno, ¿a la nostalgia, a la alegría, a la melancolía tal vez? Ya nadie lo sabe. Sin embargo, lo verdaderamente peligroso, como suele ocurrir con todos estos procederes, es lo que no se ve, es aquello a lo que tan sólo se puede acceder acudiendo a la sensación, a la sensación de que, una vez más, nos están contando sólo la parte del cuento que a los de siempre les interesa. Y semejante sensación, adquiere rango de certeza absoluta, cuando verificamos, sin necesidad de acudir a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, único verificador aparentemente válido según El Gobierno del PP, que, inexcusablemente, otro es el hecho que nos han colado “de tapadillo”. Un hecho que, como en la mayoría de casos importantes, basa su importancia en la naturalidad con  la que se materializa a partir del momento en el que constatamos no ya que el futuro ha cambiado, sino que el presente, en forma de aquí y ahora, ya lo ha hecho, y de manera inexorable.

Porque sólo así se pueden entender cosas como que la promueve que todo un Presidente del Gobierno sacrifique la transparencia que, indudablemente ha de estar presente en todo acto gubernamental, amparando la total ausencia de ésta en pos del bien común, defendido éste en forma de sostenibilidad de las estructuras de gobierno. ¿Desde cuándo la transparencia en la forma de proceder un Gobierno puede ir en contra de la estabilidad de la estructura en la que se ampara dicha acción? O planteado de otro modo, ¿Cómo puede hace daño al Pueblo conocer sus miserias, como paso previo a solventarlas?
Pero aquí desde luego no acaba la cosa puesto que, si malo es que un Gobierno, amparado en la sempiterna responsabilidad, se empeñe en oscurecer los cristales en pos de impedir la acción clarificadora del Sol, pero es si cabe que una Oposición se alíe en con él, mezclados ambos, a modo de contubernio, y no precisamente de la talla de el de 1968, en pos no de impedir esclarecer, sino abiertamente de mantener opacos, los motivos que han promovido no ya la consecución de ciertas acciones, sino los todavía más vergonzosos si cabe, razonamientos que nos han llevado hasta ellos.

Porque si el lunes amanecí verdaderamente pesimista, ayer me desayunaba con el dato de la Prima de Riesgo, hoy me he encontrado con algo si cabe mucho más dañino. El dolor que me ha producido escuchar de boca del ya a estas alturas Exgobernador del Banco de España, la expresión propia de que, si bien lo que me apetece es hablar, por responsabilidad no lo haré.
Si aceptamos una vez más la premisa de que vivimos en un país regido por un sistema representativo, hemos de asumir que el Poder que respalda al Sr. FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ, no es sino uno procedente indirectamente en este caso de la voluntad del Pueblo. Y digo indirectamente porque, al contrario de lo que ocurre con los cargos destinados a formar parte de las instituciones gubernamentales, éstos, los cargos técnicos, son directamente nombrados por los primeros, a modo de cargos de desempeño y confianza. Sin embargo, ésta aparente complicación, no desmerece un ápice la convicción de que ellos han de responder igualmente ante el Pueblo, bien en su carácter directo, o en el que procede de su condición de haber sido nombrados por otro, en cuyo caso arrastraría, o así debería ser, a éste en su caída.
Por ello, los comentarios del Sr. FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ, no por reiterados adquieren menor viso de validez o certeza.

Para acceder a semejante plano, habremos de analizarlos en otro contexto, aquél que se presenta ante nosotros, una vez más, cuando analizamos ésta y otras declaraciones semejantes, véase al ingente Ministro de Educación, cuando todos forman un conjunto cacofónico cuyo único atisbo de afinación parte de la absoluta convicción que todos manifiestan y a estas alturas ya ni se molestan en disimular, según la cual todos aquéllos que no formamos parte activa de sus tejemanejes, somos abiertamente deficientes mentales, obtusos o, en el peor de los casos, sencillamente idiotas, en la acepción griega del término.

Y entonces es cuando, para despejar cualquier género de duda que pudiera caber al respecto, D. Mariano RAJOY, en un hecho sin precedentes, cual es el de dar su primera rueda de prensa en solitario en España desde que es ¿Presidente del Gobierno? Convoca a los medios en Génova. Evidentemente, se siente más tranquilo rodeado de sus adláteres, que haciéndolo en Moncloa, donde habría de habérselas visto con sus acólitos. Y todos empezamos a comprobar cómo se las gasta la Sra. SÁENZ de SANTAMARÍA. A propósito, hoy en la Capital Federal de Estados Unidos, la que tendrá ocasión de comprobarlo será la Sra. LAGARDE, en su condición de GESTORA DEL FMI. Esa misma señora que ha recomendado a los griegos que empiecen de una vez a pagar sus impuestos, a la vez que asumen que el resto del mundo no está para resolverles sus problemas.
Pero volviendo de nuevo al Sr. RAJOY, y ensalzando una vez más su inexcusable voluntad de gallego, de nuevo lo que más fuerza tuvo de su intervención no fue lo que dijo, sino lo que una vez más, como viene ocurriendo en los últimos días, ocultaron.
A día de hoy, sólo una cosa está clara. Estamos virtualmente intervenidos. Como el ingente por contumaz Sr. De GUINDOS ha tenido a bien aclarar hoy, BANKIA no constituye el origen de los problemas financieros de España. En eso estamos de acuerdo, mas mucho nos tememos que si se convierta en la tercera puñalada, la que, como en el caso de Isbel de Castilla, haga bueno el dicho según la cual “todas hieren, menos la última que mata.” Así, sumidos en el ejercicio de la irrealidad, hemos de asistir cansados a la representación circense en la que se convierte cada viernes la comparecencia posterior al Consejo de Gobierno. Pero en este caso, la Pista Central le estaba reservada al propio ¿Sr. Presidente? El ejercicio, mezcla genial de malabarismo con prestidigitación, requería por otra parte grandes dosis de concentración, y claro está, dominio de la materia. Y claro, ahí ha estado el error. El absoluto desconocimiento que RAJOY presenta hacia las Instituciones Europeas, así como hacia los protocolos que rigen su funcionamiento; desconocimiento éste del que ha hecho gala en múltiples ocasiones en forma del más absoluto desprecio, ha adquirido tintes melodramáticos, a modo del Satiricom, cuando lleva dos días paseando no ya por Europa, sino por el Mundo, la idea descabellada de que sea el BCE el que venga a hacerle a él el favor de recapitalizar a los bancos, a saber la joya de su corona, claro está, sin pasar por el Gobierno el cual, como ya pasara en España con otro asunto a un nivel no menos estructural, amaneciera un día radicalmente cambiada. Pero desgraciadamente hay un problema. La propia conformación de la UE hacen de ella una estructura paquiderma, lo que la convierten en  propia de cualquier apelativo, menos el de ágil.

Así que, Sr. RAJOY, no es ya que España no disponga de un año. Es que usted, en su condición política, tampoco lo tiene.

Luis Jonás VEGAS VELASCO.

lunes, 28 de mayo de 2012

EL RINCÓN DE JOKIM. HASTA LA CORONILLA.


Parecía que la victoria de los socialistas franceses supondría una bocanada de aire fresco para el gobierno español, que podría aprovechar el tirón galo, para sumarse a ese frente contra Angela Merkel, que busca políticas de crecimiento, en detrimento de las políticas de austeridad. Nada más lejos de la realidad. Nuestro insigne presidente constató en la cumbre de la OTAN, que sus tesis están más próximas a la canciller alemana que a los vientos de cambio que comienzan a soplar por Europa.

¿Por qué este empecinamiento con los ajustes a la brava cuando no han dado ningún resultado? ¿Por qué este alineamiento servil con los alemanes? Resulta inexplicable seguir erre que erre con el mazo en ristre, máxime cuando este país tiene que hacer frente a dos duros años de recesión, 2012 y 2013, como resalta, en su último informe la OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que además augura una tasa de paro disparada con porcentajes que el próximo año podrían superar el 25%.

Da la impresión, de que el Gobierno del PP considera que todos los expertos están equivocados en sus teorías y que solo al ejecutivo le asiste la razón. En poco más de cinco meses, con esa política de recortes y más recortes, subidas de impuestos, reformas laborales y financieras, esta última por partida doble, o asalto a las joyas de la corona, sanidad y educación, lo único que se ha conseguido es una precariedad laboral desconocida, una economía en estado crítico, unos servicios públicos en la UVI y un estado del bienestar camino del cementerio.

Para más inri, este festival de reformas, no obedece a un patrón fijo, ahí está la prueba de dos reformas financieras en dos meses, más bien parece un ejercicio de improvisación, sin hoja de ruta alguna en la que se apoyen estas medidas tan dolorosas para el ciudadano. Son aplaudidas si, por Alemania, obcecada con que España cumpla con el objetivo del déficit. Así que todo lo que sea recortar será bendecido por la primera economía europea.

Pero no por los mercados, que apoyados por especuladores de todo pelaje, siguen sin creer en la marca España, esa denominación que tanto gusta a los ideólogos del Partido Popular. ¿Cuál es la razón? La constante e irritante pérdida de credibilidad de un gobierno instalado en la mentira, la irresponsabilidad y el partidismo. El descrédito al que ha llegado este país ya no es fruto de la herencia recibida, esa a la que machaconamente se refieren Rajoy y sus ministros a la mínima oportunidad, el descrédito llega a través de la farsa en la que se ha convertido esta legislatura desde el primer día.

Un hecho al que desde el ejecutivo no se le da ninguna importancia, enfrascado como está en dar gusto al todopoderoso socio alemán, pero que debería hacerle reflexionar dado que ya son muchos los ciudadanos que comienzan a desperezarse y hartarse de ser los únicos que asumen el peso de este descalabro económico. Unos ciudadanos que asisten, cada vez más indignados, al éxodo de altos directivos bancarios que se van de rositas, portando un buen saco de millones de euros cuales forajidos de leyenda.
Hasta la coronilla está una buena parte de la ciudadanía, al comprobar con quien se alinea su gobierno, a quien o a quienes defienden sus gobernantes y a quienes respetan hasta la pleitesía. Desde luego que no son aquellos que les votaron en masa y les encumbraron a un lugar que ya no merecen por apuñalar, sin más sentido que el caprichoso, al estado del bienestar.

Los españoles siguen esperando sentados una comparecencia pública de su presidente para que les explique las razones de estos tremendos ajustes, para conocer si los sacrificios van a servir para algo y, lo más importante,  para saber hacia donde se dirige el país. Ya no es necesario sino imprescindible que Mariano Rajoy cuente, sin rodeos, el futuro a corto y medio plazo de España. Porque da la sensación de que este presidente lo es cuando almuerza o se fotografía con sus homólogos internacionales, con los Obama, Hollande, Merkel o Cameron, pero no cuando ocupa el sillón dorado de La Moncloa. Y ya está bien.

miércoles, 23 de mayo de 2012

DEL BARCO DEL AMOR, A LAS DISCORDIAS DE LA REALIDAD FINGIDA.


Poco  a poco, el tiempo, el gran agente balsámico por excelencia, ejerce su labor. Sin embargo, no sin sorpresa, comprobamos qué, en el caso que nos ocupa, el mero paso del tiempo no sólo no constituye alivio alguno para nuestros problemas, sino que, por el contrario, el hecho de que éste transcurra sin que por otra parte de observen en el Gobierno “manifestaciones propia de existencia de Vida Inteligente”, no nos abocan sino a la ya firme convicción de que, efectivamente, tenemos un problema.

La constatación diaria de la realidad no sirve sino para comprobar como la convicción que algunos tenían, según la cual el Partido Popular se había puesto al frente del país armado tan sólo con la sacrosanta convicción de que su condición natural supondría en sí mismo motivo más que suficiente para promover la pronta resolución de los problemas que nos acucian; alcanza por otro lado grado de absoluta certeza cada vez que asistimos a alguno de los ejercicios de gobierno que aparentemente le son propios al Sr. RAJOY, en tanto que ejerce de su condición, no lo olvidemos, de Presidente del Gobierno. Y si, efectivamente en ese rango también incluyo las carreritas en las rampas del garaje del Senado.

Pero claro, la risa, si alguna vez la hubo se trunca en llanto cuando constatamos no ya sólo que con estos bueyes hemos de arar, sino que la manera de hacerlo es, en sí misma, altamente patética.
Cuando tras el triunfo de HOLLANDE en las elecciones francesas, RAJOY corrió a recibirle diciendo que juntos emprenderían el camino que por un lado rompería el dominio de Alemania, a la par que abriría una nueva etapa de crecimiento para Europa, algunos, que somos por desgracia poco dados al desenfreno, nos preguntamos, y lo hicimos en alto, cómo era posible que sendos representantes de ideas y formas de concebir la Política tan dispares, pudieran llegar a ponerse de acuerdo en algo sin que ello les supusiera un ejercicio de neurosis. Pero como uno está ciertamente cansado de que le llamen agorero, y la Historia está llena de alianzas imposibles basadas en el principio según el cual, el enemigo de mi enemigo es mi amigo, pues aceptamos renegar de nuestra incredulidad a base de cogernos una melopea conceptual capaz de hacernos creer que la Derecha Cavernaria española estaba dispuesta a aceptar que no podíamos seguir recortando. Y así, después de sufrir los efectos de la resaca, decidimos apostar por la posibilidad de que el desenfreno en el que aparentemente se halla instalado Mariano RAJOY, le llevara no sólo a dar un romántico paseo en barca con la Canciller, sino que esperamos, pobres indinos de nosotros, que de aquello podía surgir algo más que otro de los habituales revolcones políticos a los que están acostumbrando en Europa a RAJOY.
Así que, evidentemente, perdimos la apuesta. Nos tocó pagar no sólo la cogorza, sino que también hubimos  de hacernos cargo de la cuenta de destrozos varios. A saber, la credibilidad de España ante el resto de países, la pequeña cajita en la que guardábamos los últimos vestigios de orgullo (exteriores los había dilapidado por la forma mediante la que estaba llevando la enésima crisis del Peñón.) Pero sobre todo nos toca pagar, y muy caro cada día, la cuenta de intereses que los acreedores que España tiene, nos pasan cada día. Hoy, sin ir más lejos, al 6%.

Y claro, si para nosotros, que afortunadamente vivimos perdidos en Gredos, estas cosas resultan indescifrables, para HOLLANDE, que el hombre sabe bien lo que se pesca, podéis imaginaros lo que le ha costado calar a RAJOY y lo que es peor, lo ladinas de sus intenciones.
Según me cuentan, el ultimátum tuvo esta forma: “si a lo más que aspiras es a disimular la intervención disfrazándola de rescate financiero, vas dado si esperas que te acompañe.” Al día siguiente, tenía lugar el bochornoso paseo en barca junto a Ángela MERKELL. Allí, entre susurros y lamentos de enamorados, tiene lugar la escenita según la cual poco menos que se ve obligado a ponerse de rodillas implorando un hueco en la Conferencia Extraordinaria sobre Crecimiento de Bruselas.

Se trata de una cumbre que, sin lugar a dudas, reúne múltiples peculiaridades. La primera, de entrada, su nombre. En contra de lo que suele ocurrir en estos casos, su nombre sí que tiene verdadera relación con su contenido. Porque la Cumbre para el Crecimiento, pretende hablar verdaderamente de crecimiento, o lo que es más importante a estas alturas, de la necesidad de comenzar a convencer a los gobiernos de la UE de lo imprescindible que comienza a resultar, llegados ya a estas alturas, comenzar a implementar políticas que sean capaces de superar el trauma en el cual nos hallamos inmersos. Políticas que sean capaces de constatar que otra manera es posible.

Supone lanzar la paloma al aire, para ver si regresa con la ansiada rama de olivo, sustituyendo el periodo de tensa espera, por otro en el que el ejercicio activo genere de nuevo, en sí mismo, riqueza.

Pero como suele ocurrir siempre, a toda fuerza de acción, le corresponde otra de reacción, que inexorablemente actúa en sentido opuesto. Así, aceptar que el tiempo de las Políticas de Crecimiento ha llegado, supone asumir de manera explícita el fin de aquéllas otras que basaban exclusivamente en medidas recesivas, traumáticas por definición, su catálogo de medidas para superar los tiempos que nos han tocado vivir.
Y entonces, un nuevo drama tendrá lugar, y lo hará de manera brutal. El drama procedente de reconocer que cinco años de sufrimientos no han servido para nada, sencillamente porque éste no era el modo, sencillamente porque tal y como nos imaginábamos, si bien todos esperábamos poderlo obviar, no hemos estado sino en manos de pirómanos que habían asumido el papel de bomberos.

La macropolítica de todos los países tiene un denominador común, la incapacidad manifiesta para proceder con las decisiones de manera rápida. Si esto es  una realidad que se constata en el interior de cada uno de los países por separado, no hace falta ser muy avispado para hacerse una idea de lo que debe suceder en el seno de los Órganos de Dirección de los Veintisiete. Desde tales premisas, resulta sencillo comprender que la inercia propia del movimiento generado por la propia estructura es tal que hace que mientras los grandes ya han comenzado a aplicar medidas correctoras, los periféricos sigamos inmersos en la ejecución de procedimientos que han sido declarados ya obsoletos. Desde la observancia de este hecho, resulta no ya sencillo de comprender, sino casi lógico de asumir, que mientras unos países proclaman abiertamente que el tiempo del crecimiento ha llegado, otros por el camino sigan promoviendo que lo mejor es confiar en la sabia conducta de no gastar más de lo que no se tiene, ¿Os gusta como definición del concepto “estrechez de miras”?
Y claro, las consecuencias son tan nefastas como ridículas. Mientras unos abogan ya por la inversión en producción, otros, como el Sr MONTORO, tienen que explicar en público que como la única forma de financiarse que le queda a España es acudiendo a las Subastas de Deuda, la mejor Política Económica pasa por la adopción de medidas encaminadas a fortalecer la imagen de confianza en España, que motive el flujo de entrada de capitales extranjeros.
Vamos, la aceptación explícita de que España, como no tiene tejido productivo de ningún orden, no puede ni tan siquiera aspirar a salir de esta por si misma, a la par que nuestra recuperación será si cabe mucho más lenta.

Y luego llegan los informes de los organismos internacionales, y te lo ponen todavía peor.

Así que claro, casi es de justicia reconocerle al Sr Presidente que cuando, en el transcurso de su último bandazo abandonó al resto de Países Miembros para posicionarse al lado de ¡MERKEL! Y conformar juntos el que algún día conoceremos como Binomio de la Austeridad, casi estaba llevando a cabo un ejercicio de responsabilidad.

El 25 de julio se conmemora, como todos saben La Festividad de Santiago Apóstol, esperemos que para entonces todavía siga siendo Patrón de España, a la par que podamos segur gritando ¡Santiago y cierra España! Él ya sabe lo que es luchar contra los Bárbaros del Norte.

Luis Jonás VEGAS VELASCO.

martes, 22 de mayo de 2012

DE CUANDO, MUY A PESAR NUESTRO, TODO EMPIEZA A ENCAJAR.


O como diría alguien nada conocido, alguien a quien la manera de desarrollarse los acontecimientos desde su muerte ha dado plena vigencia de actualidad y certeza: “todos se van, poco a poco, retratando.”
Es hora de decir las cosas por su nombre, decía hoy mismo el Sr. BASAGOITI desde la Cadena de Televisión todavía Pública. Pues hagámoslo. Invitemos, aunque en principio sea humildemente, a todos nuestros oyentes primero, con la esperanza de que luego, poco a poco, la idea transcienda. A lo mejor de esta manera, dejando a un lado la falsa modestia, esa que tanto daño ha hecho a este país en la medida en que adoptaba sus diferentes formas, entre la que destaca la de falsa humildad; podamos, como primer ejercicio, llamar a las cosas por su nombre.

Asistimos, lo repetimos una vez más, a un momento histórico. Pero como novedad a ese comentario, aparentemente repetido, podemos poco a poco, empezar a identificar a los protagonistas del mismo.
Y si podemos hacerlo es porque efectivamente, se retratan. En una entrevista nuevamente memorable, a cargo de la Sra. PASTOR, uno de los valores en alza del PP, el Sr. BASAGOITI, decía entre otras lindezas que a España le ha llegado el momento de aceptar que no puede gastar más de lo que ingresa, que inexorablemente el ejercicio de transparencia que (ellos, el PP) acababan de hacer constituye un ejercicio de gran transcendencia de cara a la apuesta que hacen para reforzar nuestra imagen ante Los Mercados, la fuente a la que España ha de tender a la hora de acceder a la capitalización de los Bancos. Para ello, el esquema es claro, primero austeridad que, a base de medidas y recortes devolverá la confianza perdida, luego vendrá el tiempo de crecer.
Y según sus propias palabras son medidas que no me gustan, pero que sin duda tendrán consecuencias electorales que, indudablemente asumirá como propias.

Por fin las piezas comienzan a encajar. Y para mi asombro, una vez más compruebo que lo hacen con la solvencia propia de aquello que, en realidad, siempre estuvo destinado a ser así.
Una vez más, El Pueblo va por delante de sus dirigentes. Lo que éstos catalogan bajo el epígrafe de incapacidad manifiesta de la masa para alcanzar métodos que confluyan positivamente en la consecución de objetivos realmente válidos para la defensa del bienestar común, (o sea, que todos somos básicamente unos cretinos), se traduce en que El Pueblo, aplicando a plomo el Sentido Común, logra verificar de manera inexorablemente acertada un único hecho, la Crisis conceptual y axiológica que nos envuelve ha alcanzado hasta tal punto los cimientos del modelo basado en el Capital, que éste está, definitivamente, acabado. Ésto, lejos de ser dramático, no hace sino poner de manifiesto un corolario que sí constituye, de manera terrible la constatación evidente de un drama que se plantea de manera evidente. Si el Sistema Capitalista yace vacilante, herido de muerte, ¿Por qué se empeñan algunos dirigentes, entre los que se encuentra desgraciadamente un cada día más lívido Mariano RAJOY, en seguir alimentando a un muerto?
La respuesta es tan evidente, que llegar a ella por métodos tan sencillos ridiculiza a sus actores, y banaliza las conclusiones. El Estado está tan asustado, que ha olvidado no ya sus funciones, como de hecho ha ocurrido. Ha olvidado incluso las bases que sustentan su existencia:

“Nuestro Régimen sirve los intereses de la masa de los ciudadanos y no sólo los de una minoría y. por ello, se le ha dado el nombre de democracia. En los asuntos privados, los hombres tienen delante de la ley las mismas garantías, y es el prestigio particular de cada uno, no su pertenencia a una clase, sino su mérito personal, el que le permite acceder a los cargos y magistraturas. De la misma manera, ni la pobreza de nadie, ni tampoco su humilde condición social, son un obstáculo, si es capaz de servir a la patria. Nos gobernamos en un espíritu de libertad, y esa misma libertad se encuentra en nuestras relaciones cotidianas, en las que la desconfianza o el recelo están ausentes y tampoco nos ofende que nuestros vecinos quieran vivir de la forma que mejor les plazca.
En conclusión, yo afirmo que nuestra ciudad es, en su conjunto, un ejemplo a seguir para todos.”

Acudimos con este pasaje, como no podía ser de otra manera, a la Historia. Tal es el caos qué, de nuevo, hallaremos en el pasado la respuesta a las preguntas que el presente no se ha atrevido a hacer. La quintaesencia del modelo existencial en el que se engloba nuestro quehacer político, lo que puede ser deseado si cumplimos con lo  que constituye nuestro deber, así como lo que contiene una descripción práctica y a la sansón muy acertada, de los procedimientos necesarios para conseguir su definitiva y razonada implantación; se muestran en el mismo. Y lo hacen con un aplomo y una certeza, realmente difíciles de derogar.
Así, resulta difícil acceder a otra muestra más lograda que ésta, de lo que bien podría ser una definición elegante, casi postmoderna, de algunos de los principios mas atractivos que aparentemente sanciona nuestra Moral; una muestra  en la que de manera brillante y casi efímera, se solventan de manera hábil donde las haya, aspectos fundamentales de nuestro aparentemente nuevo modelo de gobierno basado en la democracia; cuales son una sorprendente por lo sobria definición ejemplar de la democracia, junto con una sublime descripción de sus características.

Este texto, que está extractado de la obra “Historia de la Guerra del Peloponeso, 423-411 a.C.” es obra de TUCIDIDES, un coetáneo de PERICLES, ya sabéis, el gran elemento de aportaciones tan abrumadoras al marco de aplicación de una democracia la griega del siglo V a.C, la cual, tal y como ha quedado puesto de manifiesto a la luz del texto, sería de total y absoluta aplicación en la actualidad.
Para aquéllos que en este momento se sienten abrumados, muchos de los cuales bien podrían formar parte de ese grupo de elegantes indignados que por unos u otros motivos podrían igualmente suscribir las bases de ese perfil de Factbook que reza algo así como Si perteneces a ese millón cuatrocientos mil votantes que confiasteis en la Derecha, y ahora os sentís defraudados, pues te jodes. A ellos, cabe sin duda decirles que realmente no se trata de abrumar a nadie. Se trata, sencillamente, de hacer comprender a nuestro Gobierno que así, definitivamente, no. Un no basado no en la escaramuza política, ni en la desavenencia electoralista, sino un no basado en la convicción de que la justicia en la tumba, no es justicia.
Pero un no que, en contra de lo que ellos practican asiduamente, no está basado en la técnica excluyente, sino que parte de la convicción de que sólo acotando los desmanes de un Sistema que pretende llevarse, entre sus últimos estertores, la racionalidad del pueblo al que, no lo olvidemos, una vez representó, le obliga nuevamente a tomar las riendas de su realidad, desde la convicción de que no hacerlo, aquí, y ahora, conllevará aceptar de manera no pacífica, sino pasiva, la pérdida de libertades y derechos fundamentales que por otro lado han costado demasiado tiempo no ya conseguir, sino consolidar una vez se han vencido las barreras de unas mentes en las que La Iglesia y La Derecha habían llevado a cabo una labor de implantación realmente magistral.

La pregunta entonces es clara, y su formulación obvia. ¿En qué nos hemos equivocado, dónde nos hemos dormido para que documentos estructurales de hace dos mil quinientos años, adquieran hoy pleno dominio de vigencia?

Tal vez baste un corto paseo por la realidad que nos rodea, comprobando los retrocesos en el estado de derecho, viendo el ascenso de las estructuras autárquicas por definición, o las francas cesiones en capítulos y libertades otrosí se pensaban consolidadas, nos sirvan  para comprobar definitivamente que la actualidad no sólo no se nutre exclusivamente del presente más rabioso, sino que a menudo tiene que recuperar un conato de orden bebiendo en las fuentes del tranquilo pasado que,  a medio plazo, espera, en estado latente, su ocasión. Una ocasión que a veces se traduce en orgullo, si bien otras adopta la firma de la vergüenza más dolosa.

Luis Jonás VEGAS VELASCO.


lunes, 21 de mayo de 2012

EL RINCÓN DE JOKIM. HOY. PERIODISTAS DE COLMILLO RETORCIDO.


Determinados medios de comunicación españoles de postín, se han empeñado en denigrar y deshonrar este oficio, a golpe de difamaciones, insultos, injurias, falacias, enredos, cambalaches, calumnias, insidias, chismorreos o lo que es más grave, a través de juicios sumarísimos, en los que el encausado, sin posibilidad de defenderse y generalmente inocente, pierde tal condición para convertirse en enemigo público de la sociedad.

Solo ellos, solo los profesionales de estos medios, si es que se les puede denominar así, parece que están en posesión de la verdad absoluta. Suelen ser juez y parte, pero este insignificante y minúsculo detalle, no se tiene en cuenta por los adictos a los mensajes, quienes felices y gozosos reciben su dosis diaria, ya sea en columnas de prensa, en programas de radio o de televisión.

A cualquier noticia, por intrascendente que parezca, se le puede dar la vuelta y convertirla en un arma arrojadiza contra el enemigo; enemigo es aquel que no piensa como ellos o simplemente que no está con ellos. Raramente defraudan a la afición porque les cuentan, justo, lo que quieren oír. Valiéndose de una mal entendida libertad de expresión, se lanzan como posesos a una carrera, cuyo vencedor es aquel que manifiesta el mayor disparate.

Instalados en ese reino del despropósito tienen, en estos días, su momento más lúcido. Y no es otro que Bankia. No hay que ser un lince para observar hasta que punto les ha escocido que el Gobierno haya tenido que acudir al rescate de la cuarta entidad financiera, del país, que con los batacazos que se está dando en la bolsa, a este paso se va a situar en el furgón de cola bancario. Les ha dolido especialmente que una entidad auspiciada por el PP tenga que estar en boca de todos y sea el hazmerreír en los círculos económicos internacionales.

Pero fieles a su estilo, los trompeteros han salido en tropel para culpar del desaguisado al presidente del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, a José Luis Rodríguez Zapatero, a Elena Salgado e incluso, pásmense, al exministro de Fomento José Blanco. En ninguna de sus torticeras columnas hay mención alguna para el exquisito Rodrigo Rato, quien, a juicio de estos gurús de la información, no parece culpable de nada, incluso da la impresión de que no figuraba al frente de Bankia. Es más, ni se menciona que percibirá una indemnización millonaria pese a salir de la presidencia por la gatera.

Y es que cuando se trata de lanzar dardos envenenados, nada mejor que acordarse de Zapatero y sus secuaces y olvidarse de los verdaderos culpables. Aquí se demoniza todo lo que huele a socialismo, a rojerío y a herencia recibida, y sin embargo se eleva a los altares a quienes, sin sentido alguno de la responsabilidad, sin credibilidad y a tijeretazo limpio, se están cargando el estado de bienestar con el beneplácito de gran parte del país, que atenazado por el miedo asiste, impasible, a este dislate en el que se ha convertido la vida económica y social española.

Con un panorama que no puede ser más desolador y con un país que no ve la manera de salir del atolladero, estos tribuletes, de pluma afilada, están estos días que no caben en sí de gozo, al observar, que al fin el Gobierno prepara el asalto a RTVE.  La joya de la corona será tomada por las bravas, sin consenso alguno y tras cambiar la ley de elección del presidente del ente público, con el valor que da una mayoría absoluta, obtenida mediante el engaño, la mentira y la desvergüenza.

Aquí se colocará lo más granado de la profesión. Aquellos a los que hay que pagar por los servicios prestados. La televisión de todos dejará de ser referencia internacional y se convertirá, de nuevo, en aparato de propaganda. Acudirán como moscas para ocupar puestos que les permitan obtener salarios escandalosos. ¿Qué les importa la crisis? Su hipocresía y demagogia no conoce límites.

Son encantadores de serpientes porque no se les puede catalogar de profesionales cuando adolecen de su sentido más estricto, informar desde un punto de vista objetivo, o al menos, no tan sesgado como sucede actualmente. Está claro que el periodista objetivo está en vías de extinción. Ahora toca soportar este periodismo de colmillo retorcido, rastrero, miserable, indigno y vil, impropio de una sociedad del siglo XXI.

miércoles, 16 de mayo de 2012

DE CUANDO 783.000 MILLONES DE EUROS PARECEN SER LA CUESTIÓN DECISORIA.


Parece que hoy ha sido el día límite. Los estómagos no daban más de sí, y de tal situación parecían hacerse eco las caras de sus Ilustres Señorías. Con la prima de riesgo por encima de los 500 puntos básicos, La Bolsa en cifras de 2003, y los intereses de financiación del Bono a diez años en convertibles estratosféricos, ya parece una realidad clamada a voces, de nuevo en el Salón de los Pasos Perdidos, la que viene a decir que solos, no podemos continuar el camino.
Pero a pesar de todo, o tal vez haciendo bueno el dicho que reza lo difícil que resulta desprenderse de las costumbres bien asumidas; a la salida de la Sesión de Control al Gobierno de cada miércoles; aún ahí, el Sr Presidente del Gobierno, D. Mariano RAJOY, parecía seguir empeñado en dos cosas. La primera, seguir empeñado en que parezca que no lo es. O sea, sigue activo el papel según el cual todavía a estas alturas, todo lo que ocurre dentro, o incluso alrededor de este país, sigue teniendo su origen en la nefasta herencia recibida. La segunda, seguir convencido en aparentar no ya que a nuestro país no le pasa nada, sino lo que es aún peor, haber comenzado a manejar, tal vez con demasiada solvencia la tesis de que a pesar de que a España le pase algo, aparentemente no hay dinero suficiente que faculte un hipotético rescate. Valiente solución; al final va a hacer bueno el precepto con el que la pasada semana me desmentía un dirigente del PP, según el cual, una de las cosas que diferencia a Mariano RAJOY respecto del anterior Presidente, pasa porque éste prefiere guardar silencio cuando no tiene nada que decir. Por el contrario el anterior Presidente no dudaba en mentir. Argumento de peso, no cabe duda.

Revisados los acontecimientos acaecidos en el terreno de la Política Europea, y atendiendo a las circunstancias por los mismos provocadas en el discurrir de la, en este caso Política Doméstica, comprobamos qué, una vez más, las circunstancias atinentes no ya a la adopción de medidas, sino incluso a la propia capacidad para disertar de manera ordenada sobre la lista y condicionantes que sobre la misma operan en relación a la calidad y categoría de los problemas que expresamente habrá de afrontar nuestro país; pasa indefectiblemente por comprender la naturaleza de las circunstancias que llevaron en su momento a la adopción de Políticas Marco sobre las que hoy se asienta la mayoría de nuestra Acción de Gobierno, atendiendo especialmente no ya a la naturaleza específica de las mismas, sino que habremos de prestar un cuidado específico a los cambios radicales que en muchos aspectos habrán sufridos elementos que en su momento representaban un factor de aporte estructural.

Seguro que llegados a este punto, a nadie que permanezca mínimamente atento, le resultará extraño que traiga a colación algo tan aparentemente elemental como es El Tratado de Maastricht, y más concretamente las condiciones tan especiales, y por qué no reseñarlo tan concretas, en el que el mismo fue redactado.
Maastricht era mucho más que un acuerdo entre países. Suponía el acuerdo por excelencia. Venía a suponer el triunfo definitivo a la par que absoluto de los que durante años habían auspiciado la superación de los viejos resquemores fundamentados el miedo al resquebrajamiento de las identidades nacionales, en beneficio de la aparente unidad política y conceptual que prodigaba un acuerdo que por fin se quitaba el trauma de los acuerdos previos, sobre todo el de Roma de 1957; para, mediante la aportación de una verdadera carta de Derechos al Parlamento Europeo, comenzar de manera eficiente la construcción del Edificio Europeo.
Sin embargo, todos estos buenos deseos, no podían ni debían esconder el verdadero problema que, con ser planteado por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, quedaba por otro lado muy lejos de ser resuelto. Su formulación, por otro lado es, en realidad, sencilla: “Los verdaderos peligros a los que ha de enfrentarse El Tratado, en caso de que verdaderamente quiera convertirse en el motor de inspiración del verdadero Proyecto que finalice con la unificación total de Europa bajo una misma realidad Política y Conceptual, responde a realidades eminentemente internas, de los propios países. Y éstas se manifestarán a medida que los pasos que se den en la dirección aglutinadora de la que hace gala el Proyecto, pongan en peligro no ya el concepto patrio del propio país, sino las consecuciones que aparentemente haya ido obteniendo de su condición de País Miembro, Fondos de Cohesión, Fondos FEDER, etc.
Sin embargo, el mayor problema al que tiene que hacer frente la Unión Europea, a partir de su concreción definitiva en el propio Tratado de Maastricht, pasa precisamente por la excesiva maquetación de la que el mismo hace gala. Del mismo resulta una unidad demasiado compacta, maciza y aparentemente perfecta. Tan perfecta, que carece absolutamente de las mínimas nociones de adaptación a las nuevas realidades, sean éstas de la naturaleza que sean, forzando con ello la imposibilidad de tan siquiera imaginar cualquier escenario que no respondiera al que en el mismo se planteaba.
De ahí el miedo a la nueva situación que la potencial salida de Grecia de la Unidad Económica plantea, no ya el peso de su propia economía, que no llega al 3% del Producto Interior Bruto de la Zona Euro.

La semana pasada, haciendo mención específica de éste hecho, aunque sin señalarlo expresamente, hube de decir que la impronta teutona, tan ampliamente desarrollada en la mentalidad germana, nos obliga, si queremos ser responsables, a comprender, y actuar en consecuencia de ese hecho según el cual, los logros y desarrollos de Alemania corren y se producen de manera inversamente proporcional a como se desarrollan las consecuciones de la Unión Europea.
El 7 de febrero de 1992, momento en el que Maastricht queda definitivamente constituido, algunos creen ciertamente conjurado semejante problema. Sin embargo, la consideración sosegada de los hechos, llevada a cabo desde la perspectiva de los años, ya han pasado veinte, nos lleva a exponer de manera sucinta una cuestión igualmente fundamental: Los condicionantes económicos que desembocaron en la constitución del Tratado, parten viciados de la realidad de estar ampliamente determinados por las circunstancias recurrentes de una Alemania que, en aquellos momentos se encuentra inmersa en las dificultades de una Reunificación que, de estar avalada por los términos del propio Tratado, hubiera sido totalmente imposible de ser afrontada.”

Decir que los intereses de Alemania no corren paralelos a los de Europa, no debería constituir motivo de agravio, máxime cuando la realidad diaria nos demuestra con hechos, relativos en éste caso a la constitución de Deuda Soberana, que al Banco Central Alemán le viene bien la especulación que sobre la economía de ciertos países miembros se está llevando a cabo. Los bajos intereses a pagar, convierten en muy atractivo al Bono Alemán de cara a convertirse en refugio de los que especularon sobre economías como la griega. A propósito, uno de los países que nunca cobró la totalidad de los capitales a los que Alemania debía hacer frente en concepto de resarcimiento por daños de guerra, era la propia Grecia. Si alguien tuviera el valor de exigir a Alemania la reactivación de los mencionados pagos, con intereses y reajustes inflacionistas, estos supondrían casi el 300% del total del PIB de la zona Euro.

Lo dicho, las caras de hoy hacían presagiar como ciertas las convicciones qua algunos manejamos según las cuales la Troika lleva meses recabando los miles de millones de euros que hacen falta para un potencial rescate económico de España. En números redondos, tres cuartos de billón de Euros. ¿Contribuirá Alemania?

Luis Jonás VEGAS VELASCO.