miércoles, 21 de diciembre de 2011

LA LOGOLATRIA COMO FORMA DE TRANSCRIPCIÓN DEL SILENCIO.


En una época como la que nos ha tocado vivir, en la que ya ni espacio para Dios dejamos, no debería sorprendernos el hecho de que la nueva función de la Ciencia pase por buscar, mediante la implementación de factores finitos, resultados de calado infinito. Así, me sorprende la noticia por la que la psicoquinesia, a saber la ciencia que indaga en nuestros patrones estructurales, busque respuestas genéticas, esto es, concepciones previas, a la posible relación del Hombre con la idea de Dios.

Traigo esto a colación porque, después de asistir con verdadero interés al debate de investidura que pone en marcha la nueva Legislatura, uno ve cómo, de nuevo, la Logolatría se abre paso entre la realidad política que nos rodea, o más bien justifica de manera lamentable la acción, o la carencia de acción, de nuestros Políticos.
Los griegos, primeros responsables del Pensamiento en tanto que realidad cultural directamente asociada a la conducta humana,diseñan igualmente la correspondencia directa e ineludible a este respecto, cual es elaborar uno de los sistemas de creencias más complejos de todos los tiempos. Basado en el antropomorfismo, esto es, la conceptualización de las deidades a partir de la multiplicación por infinito de las capacidades intrínsecamente finitas de los Hombres, vienen no obstante a definir uno de los Principios Universales atemporalmente aceptados. Aquél que dice que de la nada nada sale.

Sin embargo, éste principio, a priori incuestionable a lo largo de los últimos dos mis seiscientos años, se ha visto asaltado, en la última semana, por sendas manifestaciones de la realidad, en un principio igualmente incuestionables. Así, el recientemente descubrimiento en relación al bosson de Higgs, gráficamente denominado “la partícula de Dios”, pone en tela de juicio el propio hecho de que el vacío, a saber la última acepción que a Dios parecía quedarle, ni tan siquiera exista.
Por otro lado, los discursos de D. Mariano RAJOY en campaña, a todas luces últimas acciones de manifestación de vacío que quedaban, no sólo han cuestionado que de la nada se pueda obtener algo. A él concretamente le han proporcionado la Presidencia de un Estado, nada menos que el español.

No se trata en realidad de que no haya dicho realmente nada. Se trata más bien de la manifiesta acción de no decir nada. A estas alturas, a nadie se le escapa el tipo de medidas a las que este, o cualquier otro Gobierno habría de enfrentarnos. Lo único que a estas alturas sometemos a consideración es el dolor que las mismas van a conllevarnos.
Cómo habrán de estar las cosas, cuando el silencio te puede llevar hasta el mismísimo Palacio de la Moncloa. Sin embargo, una vez aceptado esto, no es menos cierto que, ya va siendo hora de decir algo.
Al cierre de la presente, no sólo ni tan siquiera conocemos la composición del Gobierno. Con la salvedad del portavoz del Gobierno alemán, nadie conoce el tipo ni el calado de las reformas que éste gobierno pretende acometer, digo que el mencionado las conoce porque las elogiaba pública e impúdicamente, más que nada porque me parece una falta de desvergüenza que, como en el caso del despido de ciertos entrenadores, conozcan el asunto los propios periodistas antes que el interesado; en tanto que en este caso, el pueblo español, tenga que seguir haciendo quinielas en las que la irrupción en escena de determinada imagen de una foto de teléfono móvil, hace saltar todo por los aires. A propósito, yo no veo al SR. GALLARDÓN dirigiendo a nuestras tropas. De ser así, algunos enterrados en cierto lugar recientemente objeto de análisis histórico se removerían en sus tumbas. Me refiero claro está a algunos de esos que están perfectamente identificados, porque “se ganaron el derecho a estarlo”.

Entro abiertamente en materia si digo que, desde ya, una vez jurado el cargo, y en tanto que la mesa del Congreso está discutiendo si enero va o no a ser hábil, bien es cierto que muchos esperamos, por no decir exigimos, que se empiece a decir algo.
Como ya han ido adelantando los portavoces no nombrados, tales como la SRA. de COSPEDAL cuando anunció “que sin duda nos iba a doler”. Tal y como hoy mismo hacían en CATALUÑA, donde han puesto fin a los corrillos y las especulaciones implantando para el año que viene el copago sanitario, al final, lo único que pedimos es que alguien con alguna notoriedad nos ilustre en relación al tamaño del aparato con el cual nos van a...trepanar la cabeza.

Y todavía algunas potenciales ministras venían esta mañana a decir que “Mariano RAJOY maneja perfectamente los tiempos”. Efectivamente, los tiempos marcados en el compás con corcheas de silencio.

Planteaba el SR. RUBALCABA a la salida de la rueda de prensa que, el Sr RAJOY había manifestado abiertamente su voluntad acerca de “hablar de hablar”. Realmente el asunto no plantea ningún trabalenguas,ni mucho menos constituye ejercicio alguno de originalidad.
En conducta social aplicada, esto es en Política, se define la RETÓRICA como el conjunto de reglas y procedimientos que unidos forman el Sistema competente para definir lo que se llama discurso bello. La perversión del recurso provoca resultados denominados sofismas, esto es, acciones léxicas imposibles de conjeturar. En términos empíricos eso confecciona los llamados sofismas, esto es, discursos políticos que, bien por voluntad propia, o bien por incompetencia, carecen de cualquier valor una vez sometidos al complejo análisis del procedimiento Lógico.

Lo que propiamente se denomina hablar por hablar, esto es, hablar sin decir, constituye un ejercicio que sólo adquiere valor si la fuerza del discurso estriba en el discurso en sí, esto es, si la belleza del mismo justifica su existencia. De esta manera, la Logolatría viene a ser el proceso de degeneración por el cual el agente emisor se acaba enamorando del discurso en tanto que tal, alcanzando en sí el máximo de degeneración política.

Corren malos Tiempos. A nadie se le escapa que no podemos permitirnos el lujo de perder el tiempo. Sin embago, sólo una pregunta cabe hacerse. ¿Es consciente el enamorado en éste caso de la Naturaleza de su amor?

Luis Jonás VEGAS

miércoles, 14 de diciembre de 2011

ARRINCONANDO A DIOS…Y A LOS INGLESES.



Desde que Filósofos Presocráticos como Anaxágoras de Clazomente, y Aristarco de Samos, Sentaran la base firme del Pensamiento Humano, aquella que nos permitió Salir del Mito para adentrarnos en el Loghos, sólo una cosa tengo clara, hasta el punto de permitirme la excusa inexcusable de ponerla sin ningún género de humildad, a la misma altura de la anterior sentencia. La casualidad no existe.

Por eso, cuando esta mañana me desayuno con la maravillosa noticia de que a Dios, entendiendo esto como idea y concepto, cada vez le quedan menos lugares en los que esconderse, una alegría enorme me embarga, una alegría semejante a la que el explorador noruego debió sentir tal día como hoy, hace cien años, cuando su descubrimiento y ubicación del Polo Sur, permitió a la Humanidad cerrar otro capítulo más de esa larga por no decir infinita novela en la que a menudo se ha convertido el hecho de vivir.

El descubrimiento del Bosson de Higgs, la Partícula de Dios como se le conoce también en los campos científicos extraoficiales, constituye un logro de inestimable valor en tanto que supone un hito que supera con mucho a los otros alcanzados por la Ciencia en su condición de binomio inexcusable para la Humanidad.

Lejos de explicaciones sesudas, el avance, cuantificable en términos de que por fin se han encontrado pruebas solventes de que la mencionada partícula no sólo existe, sino de que se comporta realmente como la Comunidad Científica había previsto, constituye un logro de primer orden en tanto que afecta a todos los esquemas del Conocimiento. Para que nos demos cuenta, una de sus primeras implicaciones directas viene a decir que el “vacío”, tal y como lo conceptualizábamos, no existe, ya que tal fenómeno no está definido.

Hace dos mil seiscientos años, los Maestros Filósofos Griegos habían sentenciado categóricamente. “…Así, la nada es inaceptable como previa al principio, puesto que sólo una cosa es cierta, de la nada, nada sale.”

Precisamente embarcado en una carrera hacia la nada, es a lo que parece dirigirse la Gran Bretaña, a raíz de los acontecimientos, o más concretamente del giro que estos han tomado, una vez analizadas las consecuencias de los actos, catalogables qué duda cabe como de irresponsables, atribuibles casi a título particular a su Premier, Cámeron.

“Esta vez has ido demasiado lejos David” o “ Sus propuestas de chantaje son inaceptables, más bien por proceder de usted, no pese a proceder de usted” constituyen tan sólo algunos ejemplos del nivel de hipoxia moral en el que el Primer Ministro Británico debió verse envuelto en las reuniones del Consejo de Europa que debía de promover la salvación definitiva del Proyecto Europeo.

Como suele ocurrir en este tipo de casos, nunca un empeño tan grande en separar, tiene resultados tan unificadores. A cualquiera que le digas que Gran Bretaña es la única responsable de que a una reunión entre veintisiete países unidos en dos grupos, aparentemente incompatibles entre sí; para salir luego también en este caso dos grupos, uno que integra a todo el mundo, en causa común contra el otro, cualquier analista con un mínimo conocimiento de Historia, te dirá que eso sólo puede lograrlo Gran Bretaña.

A la muerte de Felipe II acaecida en septiembre de 1598, sólo dos cosas parecían estar claras. La primera pasaba por la aparente convicción de que su hijo, Felipe III no sería capaz de gobernar el flamante imperio que heredaría. La segunda, que Gran Bretaña sería uno de los primeros responsables de esta situación. Por ello, presintiendo su muerte como próxima, Felipe II inició una serie de actos conciliadores, que van desde la negociación de la paz con los Países Bajos, accediendo a su “independencia” dejando al mando a su hija Isabel Clara Eugenia, poniendo así los ciernes al incipiente Estado de Holanda, hasta la retirada inmediata de la participación en los asuntos franceses e ingleses.

Sin embargo, los retrueques históricos y genealógicos, hicieron que en 1601 Felipe III optara oficialmente a la Corona de Irlanda. Los beneficios, tanto potenciales como de facto de aquél hecho, constituían una ocasión demasiado maravillosa como para dejarla escapar. Al hecho real de poder poner coto a las incursiones militares en Holanda, así como a la prestación de auxilio a los rebeldes de Países Bajos llevada a cabo por Gran Bretaña en la Guerra de Dominio que España libraba en Holanda; se unía la para nada desdeñable posibilidad de entrar por la retaguardia del enemigo, haciéndole notar permanentemente nuestro aliento en su cogote.

Por todo ello, y amparado por la autoridad que proporcionaba el apoyo de más de sesenta jefes de los clanes que formaban el Consejo de Estado de Irlanda, tal día como hoy catorce de diciembre de 1601, Juan de Águila, marinero nacido en El Barraco, hacía bueno el dicho de que los mejores marineros de la Armada no habían visto el mar hasta bien alcanzada la edad. Se plantaba en el puerto de Castlehaven Irlanda, con una flotilla de más de 20 naves entre galeras y semejantes, con casi siete mil hombres dotados y armados. El propósito era doble, por un lado hacer realidad la posibilidad de hacer nombrar a su Rey, Felipe III, Señor de aquéllas tierras. La segunda, librar con los ingleses la batalla que el desastre de La Invencible nos había negado años atrás, poniendo así “al orden” a los ingleses.

Una vez más, la suerte nos fue adversa, y en esta ocasión el drama se materializó en la mezquindad de la falta de decisión de un monarca que no supo, como antes ocurriera a Aníbal en Roma, o a Scipión en Cartago, destruir al enemigo de manera definitiva.

Al final, la historia de Juan de Águilas constituye otro de esos episodios en los que la bilis es tanta, que el personaje se retira renegado a su tierra, consolidando con ello esa injusticia tan terrible según la cual ni su pueblo le recuerda.

En parecidas circunstancias, y salvando las distancias, hoy poco han cambiado en realidad las cosas. La neurosis que por aquél incipiente siglo XVII convertía a La Religión en argamasa que tan pronto unía como separaba a Europa, ha sido sustituida hoy por el nuevo valor, por la nueva moral. La defensa a ultranza de La City de Londres, a saber último vestigio de la nueva religión europea, último reducto de El Capital Europeo, han traído consigo la paradójica consecuencia de unir si cabe con más fuerza si cabe a los países europeos en la comunión de un solo hecho, el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

De verdad David, ni Isabel ni Margaret hubieran soñado llegar tan lejos. “Y para esto hicimos tantas guerras…”

Luis Jonás VEGAS VELASCO.


miércoles, 7 de diciembre de 2011

DE LAS CRISIS DEL PRESENTE, Y DEL HALLAZGO DE SUS CAUSAS EN EL PASADO.


Cuando la última semana de noviembre de 1504 contempló la agonía mortal de la Reina Isabel de Castilla, su conocida política dinástica dejaba ciertas incertidumbres, tal vez, una de las más sonadas sería la que algunos años después, al embarcar en La Coruña camino de la coronación al frente del Sacro Imperio Romano Germánico planteara su hijo, “Alemania será europea, o Europa será alemana.”

Superados los quinientos años desde aquellas que resultarían proféticas palabras, muchas son las sinrazones que han guiado a Europa a la actual situación, una situación que ya no le cabe duda a nadie, es tan insostenible como irreversible.

Los últimos años, vividos como todos sabemos en un clima que en lo político y lo económico sólo tiene una interpretación, cercana en cualquier caso a lo increíble, nos han conducido irremediablemente al actual presente. Un presente que se enmarca dentro de la concepción del fracaso, y que tiene a la improvisación como guía de comportamientos que, en comparación con el conocido inmovilismo que siempre ha caracterizado a las Instituciones Europeas, convierte en vertiginoso el ritmo de actuación en el que unos y otros, instituciones e individuos con atribuciones, se han manifestado.

Evitando en la medida de lo posible las comparaciones en tanto que odiosas, hemos de decir que una de las circunstancias que ha diferenciado al proyecto europeo respecto del modelo real estadounidense, pasa por la absoluta incapacidad de improvisación que tienen respecto de si mismas las instituciones europeas. Verdaderamente, para cualquier profano resulta evidente y sorprendente comprobar como los distintos organismos, instituciones y centros de poder europeos parecen estar verdaderamente diseñados en pos de impedirse respectivamente la adopción de medidas, o de responder otrosí a las medidas tomadas por otros.

Volviendo a la Historia, hoy se conmemora el 70º Aniversario del ataque de la aviación nipona a la base que en Hawai tenían los Estados Unidos de América, ataque que como todo el mundo sabe trajo inevitablemente aparejada la entrada de éstos en la IIª Guerra Mundial. Casi dos años antes, otro ataque también por sorpresa al no darse declaración previa de guerra, ponía patas arriba a Europa en virtud de los ampliamente desasosegantes afanes de expansión de una Alemania que por aquél entonces justificaba entre otros en la excusa aria la necesidad de ponerse al frente de una Europa, y de un supuesto proyecto europeo en tanto que la manifiesta debilidad de los países al frente, tales como Gran Bretaña y Francia, ponía en serio peligro la consecución de tales planes.

Mucho han cambiado las cosas, tanto que incluso el mapa de las alianzas se ha volcado. Así, todos asistimos estupefactos a las maniobras del nuevo eje, a saber Berlín-París, según el cual la nueva Europa no se discute ya si será de una o de dos velocidades; directamente se afirma que el que no esté a gusto, puede irse por donde ha venido.

Una vez que el binomio MERKEL-SARKOZY ha tomado la iniciativa, como hace más de setenta años, al resto tan sólo les queda posicionarse tras los efectos que sean consecuencia. Si entonces Gran Bretaña se echaba en brazos de un W. CHURCHILL magnífico en tanto que experimentado estratega, no es por desmerecer pero, la actual administración de la isla sajona no ha ido mucho más allá de emitir un tibio comunicado en el que afirman el más que seguro veto de cualquier decisión que pueda perjudicar los intereses de Gran Bretaña. ¿Pueden hacerse a la idea de por dónde hubieran ido los tiros de haber al frente del Foreing Office alguien de la talla de TEATCHER.

Y si por recurrir de nuevo a la Historia, analizamos el comportamiento de España en el transcurso del mencionado conflicto, y buscamos en la respuesta del Fürher a la insinuación de FRANCO a entrar definitivamente en la Guerra: “ya tengo bastante con los problemas que me originan los italianos”,

En base a ello, y aunque sólo sea en este caso por no perder el tren, o en pos de las ventajas que siempre proporciona estar sentado en los pupitres de adelante, es por lo que los Srs ZAPATERO y RAJOY, actuante y cesante respectivamente en el cada vez menos honorable cargo de Presidente del Gobierno corren presas del frenesí a ponerse de parte del acuerdo franco-teutón, sea éste el que sea.

Y como la Historia está llena de vicisitudes, todo ello en la semana en la que conmemoramos nuestra fiesta constitucional. Me han dicho que la Constitución anda por Palacio, llorando por los rincones, en tanto que ya ve como no puede retrasar más la conocida epidemia de la Reforma Constitucional. No se trata ya de modificar la Ley Sálica, o cosas de estética por el estilo. Se trata de ir poniendo sobre la mesa de verdad cuestiones tales como la inevitable cesión de atribuciones de poder específicas e inalienables en pos de garantizar con ello el éxito del proyecto europeo. De esta o salimos juntos, o no sale nadie.

A propósito, hoy Isabel de Castilla ya no tiene ninguna duda respecto de la pregunta planteada en su momento.

Luis Jonás VEGAS.


martes, 6 de diciembre de 2011

DE LOS NUEVOS TIEMPOS, DE LAS NUEVAS AMENAZAS, Y DE LA SORPRESA COMO EL MAYOR DE LOS RIESGOS.


Una vez más, la inevitable sensación de irremplazable pérdida a la que el paso del tiempo nos enfrenta, nos lleva hoy a comprobar cómo de nuevo, la marcación en tono rojo del día seis de diciembre en nuestro calendario, nos lleva a necesitar de algo más de unos instantes para comprender a qué es esto debido.

Haciendo tan sólo una petición de carácter estrictamente personal, creo sinceramente que, en estos tiempos en los que la carencia de cosas importantes por tratar ha permitido el acceso a los altares del poder de tanta gilipollez, bien podríamos plantear seriamente a quien corresponda, la adopción de un tono de tintado distinto para las fiestas de carácter institucional, esto es, aquéllas en las que la acción religiosa no tiene cabida por no resultar relevante. Así, evitaremos acciones propias de los que al levantarse hoy tenían verdaderos problemas de ubicación una vez constatado que la Curia permanecía convenientemente recluida en sus cuarteles.

Una vez dicho esto, llamada la atención de los que estén verdaderamente interesados, y repudiada la presencia de los que llegados a este punto hayan abandonado la lectura del presente por no constituir momento litúrgico, considero de verdad llegada la hora de comenzar con la verdadera exposición de intenciones.

Conmemorar el 6 de diciembre como El Día de la Constitución, se había convertido en un hecho que, unido en España al netamente coyuntural de la cercanía de la fiesta religiosa que le acompaña inmediatamente a continuación; convertía la celebración en algo completamente desprovisto no ya de sentido, sino de realismo alguno.

La flagrante manifestación en este caso de ese nuevo síndrome de las cosas bien hechas del que España adolece desde que vamos por el mundo imponiendo nuestros modelos en comportamientos internacionales de los que hasta hace 30 años no sólo no teníamos ni idea, sino que abiertamente nos eran inabarcables, nos lleva, en el caso de la translocación del hecho a caracteres nacionales, a adolecer abiertamente de los errores propios del que peca de novato.

La ferviente realidad que en España constituye el necesitar apuntalar en el hecho católico, eventos que deberían ser exclusivamente laicos, nos lleva a convertir en ahora más actual que nunca, el aforismo según el cual “La Biblia y La Constitución tienen en España muchas cosas en común. Así, todo español tiene una de cada, no las ha leído, a lo sumo ha consultado, y en el caso actual, considera como razón inamovible de Fe todo lo que en ambos documentos se expone.”

Sin embargo, lo convulso de los momentos en los que nos encontramos inmersos, se manifiesta sobre todo en que los terremotos que llevan aparejados son o serán previsiblemente capaces de echar abajo incluso el más sólido de los edificios institucionales, sean estos catedrales, o sedes de gobierno,

El laconismo propio de dar por sentado que el mundo en el que vivíamos era el mejor de los posibles, tenía una de las manifestaciones más hermosas en la convicción que casi todos los españoles presentaban, en basa al cual el inmovilismo institucional, manifestado en la plena y absoluta convicción de que no hace falta tocar nada; se convertía en el mejor argumento a favor del “beautiful world” en el que nos encontrábamos inmersos.

Sin embargo, la bochornosa modificación del artículo 135, el que hace referencia a las formas de proceder presupuestarias, nos ha sacado de nuestro promovido e interesado inmovilismo. Puesto que ¿Quién podía sinceramente plantearse a corto plazo el mundo en el que vivimos?

La nueva realidad, puesta de manifiesto hoy mismo nada menos que por el Excmo. Sr. PECES BARBA, uno de los padres de la Constitución, señala como imprescindible la adopción de medidas urgentes que tengan como resultado la retirada inmediata del articulado obsoleto en materia de consolidación autonómica, y la consolidación de aquél destinado a fomentar el reforzamiento de Europa.

La coincidencia en tiempo y forma de estas declaraciones, con las pronunciadas directamente por los máximos dignatarios de Alemania y Francia una vez que estos han adoptado la convicción de que son los nuevos mesías, nos lleva a la convicción de que no sólo ya nada ocurre por casualidad, sino que incluso las sorpresa son un arma en caso de ser bien gestionadas en sus tiempos.

Y mientras, D. Mariano corre a tomar posiciones de cabeza en ese inmenso dictado en el que parece se está convirtiendo la política europea. Cierto es que, a día de hoy es imprescindible plantearse la modificación de los tratados europeos para hacerlos más realistas en tanto que cada vez está más claro que de esta tan sólo salimos con más Europa. Sin embargo, el orden y la prudencia parecen ser, ahora más que nunca los mejores consejeros a la hora de participar en la redacción y consolidación de los nuevos articulados que regirán nuestro futuro más cercano, y que sin duda llevarán aparejados la renuncia de mucha de la soberanía nacional en manos de Estructuras y Políticas Multinacionales.

¿Encontrarán en medio de las prisas un instante para explicárnoslo convenientemente? Espero sinceramente que nos sorprenda de nuevo el 6 de diciembre esperando una respuesta.

Luis Jonás VEGAS VELASCO.


jueves, 1 de diciembre de 2011

DE PATITAS BLANQUEADAS, LA EDAD DEL FIN DE LA INOCENCIA.


Como en todas las ocasiones precedentes, tras la tempestad viene la calma. Asociado a esa extraña capacidad de sufrimiento que tiene el pueblo español, según la cual la posibilidad de que el sufrimiento esperado supere el real, lo que justifica la asunción del dolor real en la medida en que el daño potencial puede ser mayor, la Derecha española se prepara para subir definitivamente al poder, para ascender al Reino de los Cielos.

Es un hecho, a raíz del 20N, y de los en principio nada sorprendentes resultados, el Partido Popular ha asumido con un criterio cercano al manejado en épocas pasadas, me refiero a la época absolutista, la imposición del famoso argumento de el Estado soy yo. Sin en aquél momento Luis pensaba verdaderamente que el pueblo era tan incapaz como para no saber discernir aquello que le era mejor, encontrando ahí precisamente la necesidad justificadora de una monarquía; la Derecha española es tan sublime, que en un ejercicio de paternalismo inaguantable,no es ya que nos tutele, es que más bien se empeña en hacernos pasar a todos por imbéciles.

Seguro que ahora, después de analizar el contenido de lo expuesto hasta el momento, algunos, no muchos en cualquier caso, estarán dándose cuenta de qué es lo que digo. Me refiero al inconcebible silencio desde el que se está llevando a cabo el traspaso de poderes. ¿Acaso el desmán es tal? ¿Puede ser tan ingente el desastre por otro lado preconizado? ¿O es que por el contrario la bazofia que se nos vendió en el transcurso de la Campaña Electoral puede ahora volverse en contra de los adalides de la sana gestión?

Que nadie se preocupe, seguro que los buenos resultados recién publicados, de los cuales se han guardado bien en sacarlos una vez conocidos los resultados electorales, desvelan entre otros la reducción más que abrumadora de la tan traída y llevada cifra de déficit público en comparación con los datos del año pasado. Seguro que elementos como el Sr. MONTORO ya están diseñando la técnica encaminada a hacer ver que todo procede del más que previsible retorno del PP al poder.

Sin embargo, todos se cuidan de definir en el mismo campo conceptual, la más que demostrada incompetencia de cara a reducir la Prima de Riesgo.

Tranquilos, guarden sus armas y recojan sus garras. Efectivamente, he hecho voluntariamente la trasposición voluntaria de ubicar en el mismo campo semántico Derecha y Partido Popular, la verdad es que me he sustraído al placer de hacerlo en la misma oración. Más en este caso el placer se secundario, quiero decir, no es original.

Para llegar a semejante conclusión me limito a leer, con sumo interés eso si, las conclusiones del Consejo de Sabios que acaba de emitir su informe en relación al espinoso asunto de la cruz de los caídos.

Realmente no es el informe en sí mismo lo que atrae mi atención. Más bien éste recala en la exposición de conclusiones, más concretamente en las que forman parte de los votos particulares, ya sabéis los que difieren de la opinión general de que hay que exhumar los restos de FRANCO, y devolver así la integridad a la Memoria de España. Entonces es cuando uno lee el voto del ingente que para nada ingenuo Sr. HERRERO DE MIÑÓN, el cual viene a decir que si bien no está manifiestamente en contra de la medida, la verdad es que la desaconseja por el descalabro moral que la misma puede suponer para la estabilidad social de España, propensa a la fractura social.

En definitiva, el Sr. HERRERO DE MIÑÓN parece estar definitivamente convencido de que este país sigue siendo incapaz de asumir su Historia. En definitiva, él y aquellos a los que representa, siguen convencidos de que somos menores de edad. ¿Representan ellos a ese 14% de voto de extrema derecha que forma parte del voto fijo del Partido Popular? ¿Es ésta justificación suficiente para empezar a llamar a las cosas por su nombre, esto es, para decir sin riesgo de ofender que el PP constituye el nicho pragmático donde conceptuar el voto de la Derecha Española, en las más diversas versiones que ésta puede alcanzar?

Dice el refranero castellano que obras constituyen amores, y no sólo las buenas razones. Así, el asalto del neoliberalismo a las instituciones de poder en Europa, que comenzó en Grecia, siguió en Portugal, con los resultados que conocimos ayer y que presentan medidas estrella tales como tener que pagar 40 euros por una consulta de urgencia, o subir un 100% el IVA, incluso el que afecta a los productos de necesidad básica, y que en el caso reciente de España ha provocado el ascenso a los altares de la Derecha.

No se trata ya, como dijo la Sra. de COSPEDAL, que necesitaban una mayoría absoluta incuestionable, esto es, que justificara cualquier tropelía (ya sabemos que en esta Democracia castrada en la que vivimos, nuestro voto queda secuestrado durante cuatro años como justificación de todos los desmanes que bajo sus directrices se quieran cometer.) La Realidad es que el mandato, como por otro lado otros dirigentes han llegado a sugerir, sea casi divino.

Sólo así se interpreta que las directrices y mandatos necesarios para el buen gobierno, ese del que aparentemente hemos estado tan separados en los últimos años, convierta en imprescindible el que se nos trate como a idiotas, en terminología política griega ya se sabe, el comportamiento propio del que voluntariamente se aleja del trato con el gobierno de la Polis.

Así se entiende el asalto denodado a instituciones aparentemente intocables, tales como el Estado de Derecho, La Sanidad y la Educación gratuitas de manera incuestionable, y otras sorprendentes adquisiciones de las que poco a poco nos iremos dando cuenta a partir del día 24. Qué curioso, la noche que se conmemora el nacimiento de un Mesías, parece ser la elegida para preconizar otro.

Así, el asalto a Europa es ya una realidad. Hemos pasado de la discusión de los Eurobonos, a la certeza de la necesidad imperiosa de las dos velocidades, y todo ello lo hemos hecho con la complacencia silenciosa de la paz de espíritu que sólo puede proporcionar la posesión de la verdad absoluta, o la ignorancia más exacervada.

Como en las grandes ocasiones sólo el tiempo dará y quitará razones.

Luis Jonás VEGAS VELASCO.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

DE LOS RETROCESOS EN LA HISTORIA DE CUANDO LA CONVICCIÓN DE QUE SÓLO LA EVOLUCIÓN ES POSIBLE, NOS LLEVA A NO VALORAR LOS PELIGROS DE LA CATARSIS.


A menudo, la relativa comprensión de nuestra realidad, que hoy en día parece pasar exclusivamente por el acceso a la actualidad, nos lleva a ser incapaces, de manera definitiva, de identificar y comprender las verdaderas variables que habrán de permitirnos comprender en la manera de lo posible el mundo que nos rodea.

Los acontecimientos no pasan, acaecen a nuestro alrededor, confeccionando dada su velocidad un entorno artificial, a menudo ficticio, que resulta muchas veces incomprensible para el propio Ser Humano, que se ve entonces superado como supuesto receptor de las prebendas que la reconocida como supuesta evolución le tenía reservados.

La causa de semejante situación, peligrosa donde las haya, se encuentra en el ya muchas veces comentado, pero nunca suficientemente analizado Síndrome del progreso perpetuo, a saber, la situación antropológica que se suscita cuando los integrantes de una Sociedad, ubicados en un terreno y en una temporalidad determinadas, se encuentran verdaderamente convencidos de que dado el nivel de desarrollo en el que se encuentran, tan sólo el ir hacia delante les es posible.

De esta manera, los individuos se ven subyugados por una de las enfermedades sociales más terribles que existe, aquella por la que los miembros de una Sociedad pueden llegar a olvidar su propia historia, supeditando una vez más los razonamientos científicos a la Ciencia, rescatando o inventando nuevos ídolos.

Es el retorno al mito una vez que el Logos entra en recesión. Y nos encontramos de nuevo inmersos en esa época.

Sólo así puede entenderse que un País pueda olvidar su Historia, El País que olvida su Historia está condenado a repetirla. Sólo así se entiende que España se haya olvidado de las consecuencias que tiene arrojarse en manos de la Derecha Cavernaria en pos de obtener la solución a los problemas que plantea la Crisis.

El viejo principio procedente de la Filosofía Popular, según el cual la Derecha gestiona para conseguir beneficios que luego la Izquierda dilapidará en pos de la implantación de las políticas sociales que le son propias en su enunciado, constituye una manida estructura que a base de repetida, ha perdido gran parte de su sentido. Constituye uno más de esos ejemplos que explica las causas por las cuales El común ha abandonado no ya sólo a la Clase Política, sino que ha renunciado a la Clase Política en general. La excesiva separación entre estos, y la población a la que en principio van dirigidos sus esfuerzos, fragua un cúmulo de disonancias que, en el caso que nos ocupa, trae aparejado el resultado por todos conocidos de que resulte verdaderamente difícil diferenciar a la Derecha, de la Izquierda. Y precisamente este hecho es el que nos lleva a necesitar alertar del peligro del más que evidente peligro en el que se encuentran no ya las estructuras, sino incluso los conceptos que avalan la resistencia de nuestro Sistema.

Inmersos en la Drástica Teoría de los absolutismos, según la cual todo ha de llevarse a cabo de manera absoluta, elevado por tanto al grado sumo, y azuzados por el jinete del Apocalipsis que en este caso nos hemos dado en llamar crisis, hemos reunido los ingredientes suficientes para componer abiertamente la sinfonía del abandono de la lucidez que se hace imprescindible para edulcorar lo suficientemente aquello que tan sólo puede ser objeto de la embriaguez, o del poder de sugestión que es propio a la puesta en práctica de convicciones religiosas, a saber, conceder a la Derecha Cavernaria un cheque en blanco como el que aparentemente se le ha concedido.

Dotar a la Derecha de tanto poder, tiene constataciones propias de otra época. Una época en la que los dioses mitológicos se encargaban de llenar los vacíos conceptuales de los Hombres, cobrando con silencio los pactos de no agresión que los hombres firmaban a cambio de la obtención de la tranquilidad conceptual imprescindible para sobrevivir a determinadas épocas.

Pensar que esta Derecha altanera y grandilocuente se haya en disposición de arreglar la crisis, constituye un error propio, o bien de una crisis de amnesia, en España todos deberíamos saber como las gastan, o peor aún, constituir el ejemplo de que hemos renunciado a métodos racionales en pos de encontrar la manera de enfrentarnos a ella. En realidad me queda una opción más, a la que por cierto cada vez acudo con más convicción, aquella según la cual ellos son los responsables de la crisis, utilizándola como instrumento político, de amenaza allí donde gobiernan, de acoso y derribo allí donde el cumplimiento de sus pretensiones pasaba primero por el derrocamiento de un Gobierno de Izquierdas.

Como término medio, prefiero apostar por la certeza de que muchos han decidido su voto acudiendo a una especie de estado místico, bajo cuya influencia el Sr. RAJOY, y la recua todavía no ascendida a los altares que le secundará, alcanzan unas características propias de Dioses Mitológicos que gozan de la provisión de elementos ultra-naturales que serán puestos al servicio de la superación de la crisis.

Sólo así pueden comprenderse ciertas frases, como la recientemente pronunciada. “Nosotros no podemos hacer milagros, tampoco los prometimos”. ¿Revelador, no creen?

Y al otro lado, como aderezo si cabe al esperpento democrático al que asistimos, la comprobación del estado en el que ha quedado la izquierda de este país. Una izquierda que, como en el peor de los casos, ha cumplido una vez más con su cita con la Historia, haciendo que el surgimiento de sus traumas, en forma de su conocida capacidad autocrítica, haya allanado el camino para el triunfo de la derecha. Sólo así se entiende que un triunfo manifestado en la obtención de 186 Diputados, se fragüe en la mejora en apenas 300.000 sufragios nuevos.

Como suele ocurrir en la mayoría de ocasiones, no es el aspirante el que gana, es el gobernante quien pierde. Y todo con la fragmentación del voto de la izquierda, que se manifiesta en el hecho de que la suma de todos los votos de la izquierda presente en la nueva Cámara, sigue sin ser suficiente para igualar los votos del PSOE. Eso sí, el daño está hecho, y para mucho tiempo.

Luis Jonás VEGAS

miércoles, 16 de noviembre de 2011

DE CUANDO EL DESCONOCIMIENTO DEL PRECIO NOS HACE INCOMPENTENTES PARA VALORAR LOS ESFUERZOS QUE FUERON NECESARIOS.


Despotismo Ilustrado: Dícese del Sistema de Gobierno propio del Siglo XVII que preconiza las bondades del Absolutismo basado en la aquiescencia de las Monarquías, intentando no obstante hacerlas encajar con las nuevas tendencias promovidas desde la incipiente Ilustración.

Vamos, como ver a al Sr. Rajoy teniendo que hacer malabares con el Sr, CAYO LARA, en pos de un potencial pacto de gobierno.

Más allá de comentarios históricos, o de paradojas jocosas, una vez superada la sorpresa propia de la velocidad con la que los acontecimientos se han sucedido en Grecia y en Italia, lo único que podemos decir con absoluta certeza es que en el breve transcurrir de tiempo que para la Historia constituye una semana, en este caso la que acabamos de dejar atrás ha logrado dejar obsoleta esa certeza que llevamos un par de años manejando, y que reza más o menos de la convicción de que vivimos tiempos históricos, para pasar a hacer Historia cada día.

Revisados los acontecimientos de manera más o menos profunda, o con toda la profundidad que nos permite la vorágine en la que nos hemos embarcado, la única certeza que tenemos a día de hoy es aquélla según la cual nada de lo que sobreviva a la actual situación, tendrá causalidad directa respecto de la misma, es decir, nos encontramos inmersos en un proceso de restitución de estructuras tal que, el nuevo marco institucional, moral, legislativo y de concepto que surja, será tan evidentemente innovador que, al contrario de lo que ocurre con las conclusiones de un procedimiento evolutivo, en el que las directrices causales aparecen en la introspección del elemento resultante; en este caso, sea cual sea el resultado, será tan innovador, que no será posible establecer un marco de relación con nada de lo anteriormente conocido.

Asumido ya el improperio bajo el que se ha decidido llevar a cabo las reformas que supuestamente confeccionarán el nuevo marco dentro del cual habremos de llevar a cabo nuestra vida; lo único que parece estar claro es que vamos a vivir en primera persona y en directo, uno de esos momentos históricos que algunos, la mayoría, sólo conocíamos por los libros de Historia, pero que a la mayoría les sugería un inmenso marco para el desarrollo de las emociones. Y es que el romanticismo propio de los tiempos revolucionarios es algo que atrae casi tanto como jode.

Porque a estas alturas, sentados en esa silla que mañana no sabréis si será vuestra, mirando ese ordenador que tal vez mañana a estas horas no os pertenezca, y quejándoos ostensiblemente de esa vida, vuestra vida, que probablemente mañana intenten convenceros de que nunca fue vuestra, lo único que sí tendremos claro es que una parte fundamental de la culpa de que todo esto esté pasando, la tenemos todos y cada uno de nosotros, por nuestras acciones, y por nuestras omisiones.

Porque si de verdad hemos consentido que derriben el Estado del Bienestar en apenas tres años, si hemos permitido que sustituyan los valores Roussonianos por los propios de los Mercados, y ahora vamos a dejar que echen abajo el modelo democrático, sin tener que levantar una sola voz para hacerlo…

Es porque nunca hemos tenido a ciencia cierta concepto del verdadero valor que ésta, y otras cosas como ésta, verdaderamente tenían.

Y no éramos conscientes de ello por una razón muy sencilla, porque pertenecemos a esa generación que no ha conocido el valor de la mayoría de las cosas porque no ha tenido que sufrir y luchar para conseguirlas, a la par que hemos convivido con esa otra generación que ha preferido callarnos la mayor parte de las cosas que tuvo que hacer o padecer para dejarnos una herencia, la herencia de la Democracia.

Y la Democracia, como la mayoría de las cosas importantes, es algo vivo. Algo que necesita ser regado, custodiado y mimado a diario, para que crezca y por qué no, para que no se desvíe. Pero claro, como era algo que siempre consideramos como propio, se nos ha olvidado velar por ello, es más, hemos consentido que los que se preocupan por ello, fueran olvidados, castigados, condenados al ostracismo del desprecio histórico; incurriendo de nuevo una vez más en ese error tan español según el cual dejando morir de inanición al portador del recuerdo de la existencia de malas noticias, estas quedan conjuradas definitivamente.

Así, como el niño que aún no ha desarrollado el juego simbólico, creemos que ante los problemas sirve con taparse los ojos con las manos y gritar no toi.

Y mientras hacemos esto, la tecnocracia arrebata el espacio, el tiempo y la legitimidad a la Democracia. Los Parlamentos dan legitimidad a gobiernos impuestos (por los Mercados), y personas que nunca han ganado unas elecciones, cuando abiertamente ni tan siquiera han formado parte de una Lista Electoral, se convierten en Presidentes de Gobierno.

Y todavía nos lo venden como la mejor de las soluciones políticas. Más bien la liquidación del Tiempo de la Política diría yo.

Recordad, Todo para el Pueblo, pero sin el Pueblo.

Llegados a este punto, lamentarse abiertamente de lo patético que ha resultado la presente Campaña Electoral, parece una burla exasperante.

No recuerdo una Campaña más lacrimógena. El uno convencido de que lo tiene todo ganado, se ha limitado a colocar el autobús delante de la portería, y evitar así que le metieran goles. El otro, defenestrado en defensa propia, parece preocuparse más del incipiente Congreso Extraordinario que a todas luces habrá de convocarse, que de cuestiones aparentemente nimias tales como decirnos a los españoles cuáles serian sus propuestas de cara a que se diera el improbable caso de ganar.

En definitiva, nos acercamos al fin de una Campaña en la que los esperpentos han tomado carta de protagonismo. ¿Será éste verdaderamente el anticipo de una Nueva Forma de entender la Política?

Luis Jonás VEGAS VELASCO.