miércoles, 16 de mayo de 2012

DE CUANDO 783.000 MILLONES DE EUROS PARECEN SER LA CUESTIÓN DECISORIA.


Parece que hoy ha sido el día límite. Los estómagos no daban más de sí, y de tal situación parecían hacerse eco las caras de sus Ilustres Señorías. Con la prima de riesgo por encima de los 500 puntos básicos, La Bolsa en cifras de 2003, y los intereses de financiación del Bono a diez años en convertibles estratosféricos, ya parece una realidad clamada a voces, de nuevo en el Salón de los Pasos Perdidos, la que viene a decir que solos, no podemos continuar el camino.
Pero a pesar de todo, o tal vez haciendo bueno el dicho que reza lo difícil que resulta desprenderse de las costumbres bien asumidas; a la salida de la Sesión de Control al Gobierno de cada miércoles; aún ahí, el Sr Presidente del Gobierno, D. Mariano RAJOY, parecía seguir empeñado en dos cosas. La primera, seguir empeñado en que parezca que no lo es. O sea, sigue activo el papel según el cual todavía a estas alturas, todo lo que ocurre dentro, o incluso alrededor de este país, sigue teniendo su origen en la nefasta herencia recibida. La segunda, seguir convencido en aparentar no ya que a nuestro país no le pasa nada, sino lo que es aún peor, haber comenzado a manejar, tal vez con demasiada solvencia la tesis de que a pesar de que a España le pase algo, aparentemente no hay dinero suficiente que faculte un hipotético rescate. Valiente solución; al final va a hacer bueno el precepto con el que la pasada semana me desmentía un dirigente del PP, según el cual, una de las cosas que diferencia a Mariano RAJOY respecto del anterior Presidente, pasa porque éste prefiere guardar silencio cuando no tiene nada que decir. Por el contrario el anterior Presidente no dudaba en mentir. Argumento de peso, no cabe duda.

Revisados los acontecimientos acaecidos en el terreno de la Política Europea, y atendiendo a las circunstancias por los mismos provocadas en el discurrir de la, en este caso Política Doméstica, comprobamos qué, una vez más, las circunstancias atinentes no ya a la adopción de medidas, sino incluso a la propia capacidad para disertar de manera ordenada sobre la lista y condicionantes que sobre la misma operan en relación a la calidad y categoría de los problemas que expresamente habrá de afrontar nuestro país; pasa indefectiblemente por comprender la naturaleza de las circunstancias que llevaron en su momento a la adopción de Políticas Marco sobre las que hoy se asienta la mayoría de nuestra Acción de Gobierno, atendiendo especialmente no ya a la naturaleza específica de las mismas, sino que habremos de prestar un cuidado específico a los cambios radicales que en muchos aspectos habrán sufridos elementos que en su momento representaban un factor de aporte estructural.

Seguro que llegados a este punto, a nadie que permanezca mínimamente atento, le resultará extraño que traiga a colación algo tan aparentemente elemental como es El Tratado de Maastricht, y más concretamente las condiciones tan especiales, y por qué no reseñarlo tan concretas, en el que el mismo fue redactado.
Maastricht era mucho más que un acuerdo entre países. Suponía el acuerdo por excelencia. Venía a suponer el triunfo definitivo a la par que absoluto de los que durante años habían auspiciado la superación de los viejos resquemores fundamentados el miedo al resquebrajamiento de las identidades nacionales, en beneficio de la aparente unidad política y conceptual que prodigaba un acuerdo que por fin se quitaba el trauma de los acuerdos previos, sobre todo el de Roma de 1957; para, mediante la aportación de una verdadera carta de Derechos al Parlamento Europeo, comenzar de manera eficiente la construcción del Edificio Europeo.
Sin embargo, todos estos buenos deseos, no podían ni debían esconder el verdadero problema que, con ser planteado por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, quedaba por otro lado muy lejos de ser resuelto. Su formulación, por otro lado es, en realidad, sencilla: “Los verdaderos peligros a los que ha de enfrentarse El Tratado, en caso de que verdaderamente quiera convertirse en el motor de inspiración del verdadero Proyecto que finalice con la unificación total de Europa bajo una misma realidad Política y Conceptual, responde a realidades eminentemente internas, de los propios países. Y éstas se manifestarán a medida que los pasos que se den en la dirección aglutinadora de la que hace gala el Proyecto, pongan en peligro no ya el concepto patrio del propio país, sino las consecuciones que aparentemente haya ido obteniendo de su condición de País Miembro, Fondos de Cohesión, Fondos FEDER, etc.
Sin embargo, el mayor problema al que tiene que hacer frente la Unión Europea, a partir de su concreción definitiva en el propio Tratado de Maastricht, pasa precisamente por la excesiva maquetación de la que el mismo hace gala. Del mismo resulta una unidad demasiado compacta, maciza y aparentemente perfecta. Tan perfecta, que carece absolutamente de las mínimas nociones de adaptación a las nuevas realidades, sean éstas de la naturaleza que sean, forzando con ello la imposibilidad de tan siquiera imaginar cualquier escenario que no respondiera al que en el mismo se planteaba.
De ahí el miedo a la nueva situación que la potencial salida de Grecia de la Unidad Económica plantea, no ya el peso de su propia economía, que no llega al 3% del Producto Interior Bruto de la Zona Euro.

La semana pasada, haciendo mención específica de éste hecho, aunque sin señalarlo expresamente, hube de decir que la impronta teutona, tan ampliamente desarrollada en la mentalidad germana, nos obliga, si queremos ser responsables, a comprender, y actuar en consecuencia de ese hecho según el cual, los logros y desarrollos de Alemania corren y se producen de manera inversamente proporcional a como se desarrollan las consecuciones de la Unión Europea.
El 7 de febrero de 1992, momento en el que Maastricht queda definitivamente constituido, algunos creen ciertamente conjurado semejante problema. Sin embargo, la consideración sosegada de los hechos, llevada a cabo desde la perspectiva de los años, ya han pasado veinte, nos lleva a exponer de manera sucinta una cuestión igualmente fundamental: Los condicionantes económicos que desembocaron en la constitución del Tratado, parten viciados de la realidad de estar ampliamente determinados por las circunstancias recurrentes de una Alemania que, en aquellos momentos se encuentra inmersa en las dificultades de una Reunificación que, de estar avalada por los términos del propio Tratado, hubiera sido totalmente imposible de ser afrontada.”

Decir que los intereses de Alemania no corren paralelos a los de Europa, no debería constituir motivo de agravio, máxime cuando la realidad diaria nos demuestra con hechos, relativos en éste caso a la constitución de Deuda Soberana, que al Banco Central Alemán le viene bien la especulación que sobre la economía de ciertos países miembros se está llevando a cabo. Los bajos intereses a pagar, convierten en muy atractivo al Bono Alemán de cara a convertirse en refugio de los que especularon sobre economías como la griega. A propósito, uno de los países que nunca cobró la totalidad de los capitales a los que Alemania debía hacer frente en concepto de resarcimiento por daños de guerra, era la propia Grecia. Si alguien tuviera el valor de exigir a Alemania la reactivación de los mencionados pagos, con intereses y reajustes inflacionistas, estos supondrían casi el 300% del total del PIB de la zona Euro.

Lo dicho, las caras de hoy hacían presagiar como ciertas las convicciones qua algunos manejamos según las cuales la Troika lleva meses recabando los miles de millones de euros que hacen falta para un potencial rescate económico de España. En números redondos, tres cuartos de billón de Euros. ¿Contribuirá Alemania?

Luis Jonás VEGAS VELASCO.

martes, 15 de mayo de 2012

EL RINCÓN DE JOKIM. HOY: ANESTESIADOS POR EL MIEDO


Tan apabullados nos tienen con el cúmulo de datos económicos negativos que a diario nos cae en la cabeza…dos o tres por día y a cual peor…qué, de golpe, todos nos hemos convertido en economistas y manejamos la terminología como si fuéramos recién licenciados. Con ser positivo…sin duda…que ampliemos nuestros conocimientos y capacidad de análisis sobre cualquier aspecto de la vida, el hecho de que la macro economía se haya convertido…ya desde hace tiempo…en el tema central sobre el que gira la conversación cotidiana de la mayoría de las personas, no solo tiene un alto valor significativo sobre los tiempos que corren, sino que, define, también, una manera imperante de entender y encarar la vida que, por el efecto real de los malos datos, tiende a ocultar otras facetas del ser humano; y, lo que es más grave, nos hace sentir y vernos como culpables de una situación que nos frustra, porque aleja e impide a la mayoría alcanzar el objetivo idealizado por el capitalismo para la clase media, cual es la espiral consumista del sistema.
Deliberado o no, machacar con las cifras…siempre frías y de difícil comprensión para la mayoría…o, peor aún, utilizarlas para lanzar a diario admoniciones…esto es amonestaciones…y advertencias, que solo enmascaran lo que percibimos íntimamente como amenazas, es el flaco favor que nos hacen los responsables políticos que nos gobiernan…los nacionales e internacionales…y los grandes grupos empresariales que les utilizan; porque no hacen más que incidir en el sentimiento de culpabilidad que se nos traslada con ellas.
Es así, sin dar más alternativa que la de aceptar el negativo impacto social de las cifras rojas, como se nos inocula el miedo al presente y al futuro que se extiende entre las clases medias, temerosas de perder el poco o mucho margen de maniobra económico del que venían disfrutando: principalmente el de tener un puesto de trabajo, que va camino de convertirse en un artículo de lujo, por muy mal pagado que esté. Es de este modo, cómo las clases medias…hasta ahora la gran base social de España…quedan atenazadas por el sentimiento de responsabilidad culpable ante una crisis que nos hacen creer que es exclusivamente económica, cuando en realidad asistimos a un cambio de modelo de civilización, en el que los ciudadanos anónimos se convierten en los protagonistas de su destino como sociedad, en detrimento de poderes establecidos, instituidos y de los que actúan en la sombra en forma de grupos de presión o “think tank”.
Este es el torbellino en el que estamos atrapados, y en el que el miedo que se nos administra a diario no solo nos atenaza, sino que cumple un doble objetivo aún más perverso: por una parte, el de olvidarnos de exigir responsabilidad a los culpables de esta galerna y, por otra, el de impedirnos y no dejarnos ver y pensar, que las nuevas herramientas inteligentes que todos manejamos y el uso que hacemos de ellas, sitúan a los ciudadanos anónimos, a los mortales comunes, en el centro y como protagonistas de un nuevo modelo de orden social que entre todos se está definiendo.
Un orden social en el que el ciudadano quiere decidir sobre aquello que le afecta porque ahora disfruta de la capacidad de difundir sus ideas al mundo entero sin intermediarios; porque puede auto organizarse con otras personas a partir de su propia iniciativa o de la que comparte con otras personas con los mismos objetivos o intereses; porque puede participar en la toma de decisiones si la superestructura de poder social le deja; porque puede y quiere ejercer un mayor control sobre los que nos gobiernan; porque con su actividad genera una efecto de transparencia social donde cada vez hay menos espacio para el poder omnímodo, lo secreto y lo oculto.
Son todas estas nuevas capacidades (y otras que quedan en el tintero) las que están generando ya un caldo de cultivo social que empieza a demandar - y más pronto que tarde a exigir- un nuevo replanteamiento del actual modelo democrático y del sistema de organización y representación política, para hacerlos más democráticos y participativos, y con ello menos opacos y autónomos.
Este es el efecto de fondo del miedo que nos meten y con el que nos abruman, solo para que no despertemos y nos demos cuenta de que este, mejor que ningún otro, es el momento para reclamar y acometer cambios profundos y de calado con el que poner fin el orden social de rapiña en el que vivimos.

JOKIM.

miércoles, 9 de mayo de 2012

DEL SALÓN DE LOS PASOS PERDIDOS DE MONCLOA, A LOS PASILLOS DE LAS OPORTUNIDADES PERDIDAS DE VERSALLES.


Una de las formas de definir el espíritu propio que acompaña siempre a todo español que se precie es, en este caso, aplicable al estado general de las cosas que reina en Europa. Acordamos bien, pero acordamos tarde, al más puro estilo “quijotesco”.

La situación que para España, o más concretamente para el Partido Popular, se plantea una vez analizados los resultados electorales de Andalucía guarda, en lo concerniente a los aspectos estructurales, muchos paralelismos con lo que la victoria de Hollande ha supuesto para Europa, o, en pos de salvar la simetría física del razonamiento, para Alemania.

Vivimos tiempos complejos. Sin embargo, uno de los motivos fundamentales que apoyan de manera inefable la apariencia de esa complejidad, pasa por el bochornoso esperpento conceptual en el que nos hallamos inmersos de cara, entre otras cosas, a atrevernos a llamar  a las cosas por su nombre.
La actual situación de crisis tiene su origen, como ocurre necesariamente en estos casos, en el choque que se suscita al enfrentar procedimientos específicos contrarios a la resolución de lo que, en apariencia, era el resultado propio del devenir de los acontecimientos. Hasta aquí, nada sospechoso, ni nada que resulte inconveniente. Sin embargo, quedarnos ahí supondría afrontar la definición del problema atendiendo tan sólo a la mitad del problema ya que, seguir negando la por otro lado innegable carga ideológica que separa, de manera radical a los dos modelos que se manifiestan cono vinculantes de cara a plantear la salida de la crisis, supondría postergar una vez más la, por otro lado cada vez más innegable confrontación que, más pronto que tarde, habrá de desencadenarse entre ambos movimientos.

En términos de exposición, y superando el hecho procedimental que se dio en 1789, y que desde entonces define tanto como separa a las derechas de las izquierdas, podemos decir que la crisis ha tenido, como uno de los resultados colaterales más importantes, la virtud de arrebatar el velo a la derecha. Y lo ha hecho no sólo en este país, sino que, en base a la tan otrosí tan traída y llevada globalización, la labor de poner fin a la mascarada, ha tenido repercusiones europeas.

La dialéctica en otros tiempos exclusivamente conceptual, resumida en el dilema derecha Vs izquierda, se encuentra hoy por hoy más que nunca, dotada plenamente de contenido. Recortes o ampliación de políticas públicas. Suspensión de Servicios, o aumento de la inversión pública (aún a riesgo de aumentar con ello la Deuda Pública). Supresión del Estado del Bienestar, o recuperación por el Pueblo de las condiciones que bajo las premisas de la acción representativa les fueron otorgadas a los políticos. En una palabra, apuesta denodada por las mal llamadas políticas de austeridad, o compromiso firme y decidido con las políticas de crecimiento.

“Sabemos lo que hay que hacer, y estamos dispuestos a hacerlo, aun a sabiendas del coste que ello tendrá para nosotros.” Esa frase, ya convertida en consigna por el Presidente del Partido Popular, y a la sazón Presidente del Gobierno, encierra en sí misma e ilustra a las mil maravillas la sinrazón en la que nos encontramos inmersos. Una sinrazón que por otro lado se desarrolla de manera magistral siguiendo un guión que tiene como objetivo último la desnaturalización del Procedimiento Político, arrebatando al ciudadano todas y cada una de las herramientas con las que se ha ido dotando.

Lo que vengo a decir es que nada de lo que está ocurriendo es casual. Todo responde a la ejecución  de un plan perfectamente consolidado que tiene como objetivos, al menos en su fase inicial, la destrucción completa de la llamada Clase Media. Los en otro tiempo burgueses, han acaparado no ya sólo demasiada riqueza, haciendo disminuir peligrosamente la distancia que les separaba de la Clase Alta, los Nobles, y haciendo peligrar el imprescindible gradiente económico, creador por otra lado de las condiciones que facultaban la circulación de capitales, baluarte intrínseco del Capitalismo. En un ejercicio de osadía imperdonable, los Media Class han osado pensar que podían llegar por sí mismos a optar a la cuota de Poder reservada a los Nobles de Rancio Abolengo, sin tener que pasar por el altar para ello; haciendo así peligrar los pilares básicos que sustentan este ya, por otro lado, moribundo sistema.

Atacar el Sistema, conlleva saber que éste tiene recursos más que suficientes para, o bien reconstruirse, o bien crear otro semejante, que se active en otro momento, o bien lo haga en otro lugar. Tiempo y Espacio, las dos variables que mejor maneja Alemania.

Decir que la genética alemana lleva implícita la destrucción de Europa, supone afirmar un razonamiento capaz de salvar, al menos de primeras dadas, todos los intentos de echarlo abajo si estos intentos se encuentran fundamentados en la pueril convicción de que hay cosas que no se deben decir, aunque se piensen. Y en el caso de que algún hipócrita decida todavía poyarse en las melindres del buen gusto, puedo recordarle que a lo largo ésta primera semana de mayo, se conmemoran todos y cada uno de los acontecimientos históricos que tienen a Alemania, a Europa,  y a las dos grandes guerras como protagonistas. Desde la Firma del Tratado de Versalles, hasta la Rendición de Alemania, y el fin de la IIª Guerra Mundial. A propósito, si se les recordara que todavía les queda un montón de dinero que compensar, en materia de Daños de Guerra, entre otros a Grecia, tal vez la actitud chabacana con la que se mueve la Señora Canciller, bien pudiera ser otra.

Mas perdernos en lo efímero del Tiempo, por más que las efemérides sean muy golosas, no supone sino dar un poco o nada merecido descanso al rival. Por el contrario, ya va siendo hora de que planteemos las cosas en los debidos términos. La Supremacía Alemana, como concepto, es algo para cuya consecución poco se puede hacer en pos de aumentar los valores de la propia Alemania. Convendremos entonces que la forma de conseguirlo pasa por debilitar uno a uno al resto de países miembros. Y vaya si lo están haciendo.
Para lograrlo, la estrategia referida ha de ser, inminentemente global. Ha de atacar, de manera conjunta, los cuatro pilares sobre los que se apoya hoy por hoy todo Sistema. Hay que hacer un ataque integral, y a gran escala, contra la Economía, éste provocará inmediatos cambios en la Sociedad, lo que traerá inevitables cambios en Política, que se verán luego autentificados en el Tiempo mediante la implementación de la verdad justificada, en el terreno de la Creencia. Y este es el guión que se está desarrollando, por otro lado de manera muy eficaz.

Si echamos la vista atrás, comprobaremos como en torno a 2007, año en el que aparentemente comenzaron a hacerse visibles los polvos de los que vienen estos lodos, la opinión casi unánime pasaba por considerar las causas de la crisis exclusivamente a circunstancias implícitas en el terreno de lo económico. Por ello, las soluciones habían de ser, aparentemente, económicas. Poco después, la terrible negligencia de limitar de manera burda en base tan sólo a esos principios de la crisis, se pagó permitiendo el salto cualitativo que supuso ver como ésta irrumpía en el terreno de lo Social. Hoy, asistimos inmovilizados por el miedo, a la entrada de esta, con plenos poderes, en el terreno de la Política Pura.

Asistimos, sin pizca de compasión, al proceso por el que removemos gobiernos atendiendo tan sólo a criterios económicos. Sacrificamos sin el menor recato ni pudor, estructuras en tiempos no muy lejanos, consideradas inamovibles. Jaleamos el establecimiento de Tecnocracias, con el júbilo propiciatorio con el que el Tercer Estado saludaba a los vencedores cuando cruzaban el Tíber, como condición previa a convertirse en opresores. Y aunque no lo parezca, ese es el ambiente que comienza a respirarse a nuestro derredor.
La primera maniobra está casi finalizada. Consiste en separar a administración de administrados. Lo que comenzó siendo una absoluta falta de respeto del pueblo hacia sus representantes, recuerdo aquéllas encuestas en las que la clase política se había convertido en sí misma en un problema, ha dado pie a un estado en el que los políticos, una vez investidos con el báculo conceptual de la mayoría absoluta, se permiten el lujo de desoír a los que les ensalzaron con su voto, no sólo incumpliendo el programa que les condujo a su posición, sino afirmando que lo hacen, en pos del interés común.
Las consecuencias de tamaña desdicha son evidentes. Si para ganar unas elecciones hay que falsear abiertamente un programa, es porque aquéllos que por otro lado no son sino los beneficiarios de la acción de gobierno son tan incompetentes, que ya no son capaces ni de distinguir lo que es mejor para ellos. Así, no somos capaces de ver la bondad a través de los recortes en Sanidad y Educación. No entendemos que la austeridad nos hará libres. No concebimos que se rescate a la entidad crediticia de Rodrigo Rato con dinero Público, o, peor aún, que se declare Soberana, con todas las consecuencias que ello trae aparejado, Deuda que por otro lado tiene nombres y apellidos.
En definitiva, como todos nos hemos vuelto tan incapaces, que nadie se sorprenda si dentro de poco se plantean en serio arrebatarnos el que se revela como último instrumento que nos queda para influir en la actividad política. ¿os lo imagináis?

A propósito, hoy, nueve de mayo, era el Día de Europa. Menuda ironía.

Luis Jonás VEGAS VELASCO.

lunes, 7 de mayo de 2012

DE CUANDO HEMOS DE HACER FRENTE A LOS NUEVOS RETOS, CONTANDO A LO SUMO CON DOS TONTOS Y UN PARAGUAS.


“Haré lo que tenga que hacer, aunque para ello tenga que hacer cosas que vayan en contra de mis propias ideas, si con ello preservo el interés general” Mariano RAJOY.
“BANKIA es hoy por hoy una entidad fuerte. Sus cuatrocientos mil accionistas, y sus más de diez millones de clientes pueden estar tranquilos.” Rodrigo RATO.

Cierto es que hasta el miércoles no toca. Pero, una vez más, el flujo constante de información me lleva, de manera casi enardecida, a enfrentarme de nuevo a la gratificante labor de dar mi punto de vista a los acontecimientos que, de manera fulgurante en su desarrollo, pero estructuralmente taxativa, van acaeciendo a mi alrededor, convirtiendo el hecho de vivir en el aquí, y en el ahora, en una verdadera suerte conceptual.

Poco a poco, las cartas van quedando sobre la mesa. Como en una partida de naipes que ha llegado a la fase del descarte, todo el mundo se va retratando. Y la verdad, es que todos y cada uno de los que se hallan situados alrededor de la mesa dan perfectamente el perfil.
Tenemos al Dirigente. Sagaz, inteligente, confiado en su capacidad, hasta el momento no cuestionada, se cree de verdad capacitado para arreglar el desaguisado, aunque para ello tenga que pasar por encima de los que, hace algún tiempo, le votaron.
Tenemos al retornado. Ya sabéis, ese hijo de cacique que hizo las Américas, y ha vuelto al pueblo para deslumbrar a los rústicos. El primer paso, es conocido, construirse una Villa. Ese, su rincón, en el que humeando entre habanos sin duda prohibidos, piensa en la manera de iluminarnos a todos con su sagacidad, la cual se mantiene virgen, como la vergüenza.
Tampoco nos falta el aventado. Dícese del Alcalde saliente, que versa en la actualidad con funciones de Secretario, en tanto que como la sapiencia es un bien que aparentemente escasea, hace que prácticamente se repartan de manera alterna el cargo. Sufre, y muestra ese sufrimiento por medio de un sudor frío, y de un discurso farfullado, propio del que cree saber, mas prefiere en todo caso que no se sepa, para que nadie pueda arrebatarle el dulce sabor del premio no competido. Ya se sabe, si tienes paciencia y tiempo para esperar, el cadáver de tu rival político verás pasar.
Y sólo nos falta un tercer jugador, el señor Cura. Aunque éste, como cuenta con aquiescencia mayor, le dispensaremos, porque sin duda se encuentra computando los beneficios propios de un domingo en el que neófitos adeptos han abrazado el que se dice segundo de sus sacramentos, lo que viene a ser El Código Legal de un Sistema que pese a estar dirigido a Humanos, parece tan sólo responder ante Dios.


La situación es gravísima, casi roza lo esperpéntico en términos democráticos. La depravación más absoluta se ha adueñado de nuestros dirigentes, y estos no dudan en dar muestra de la misma en actitudes tan dispares y contradictorias, que van desde el negarse a hacer declaraciones públicas en algunas ocasiones; dando con ello muestra de la irresponsabilidad que parece presidir hoy por hoy sus actos; hasta la hemorragia conceptual que padecen en otras ocasiones, cuando de manera casi sorpresiva nos riegan por aspersión con un torbellino de declaraciones que parecen venir a justificar unos actos que, en la mayoría de ocasiones, aún no se han producido. Como dijo Inocencio III “Justificación no pedida…”

Y en medio de todo esto, el escarnio. La consagración definitiva de que el ejercicio efímero de la Democracia, se ha visto desbancado por el poder manifiesto de la Economía.
Las declaraciones de nuestros eminentes dirigentes, hacen presagiar un futuro a corto plazo muy duro para todas y cada una de las instituciones de nuestra Democracia, así  como, para la supervivencia de los preceptos que las han dotado de verdadero cuerpo y realidad.
Asistimos sin el menor recato, al proceso por el cual no ya la Economía, sino su hijo bastardo, el Libre Mercado, concebido mediante la semilla podrida que es la especulación, campea ya libremente, no sólo por los terrenos que le fueros dados. Como en el caso de Zeus con El Titán, cometimos el error de pensar que aceptarías las reglas impuestas para garantizar la mutua supervivencia. Pero olvidamos una cosa, como en el caso del Mítico Dios, la labor de gobierno desgasta y cansa, mientras él tiene tiempo para estudiar, descansar y fortalecerse.
Y como tal, le ha bastado esperar paciente su ocasión. Como en aquél caso, hemos sido de nuevo las que una vez fuimos sus víctimas, las que le hemos liberado. De nuevo, la existencia de una amenaza mayor nos ha llevado a pensar que un riesgo minusvalorado podía convertirse en solución. Y hemos liberado a la bestia.

Ahora la bestia se regodea. Nos mira, lujuriosa, desde la distancia. Siempre desde la distancia, esa que le proporciona el desprecio que en realidad siempre nos dedicó. Para ella en realidad nunca fuimos nada, nada más que peones en un gran juego de ajedrez cuya partida lleva desarrollándose desde hace muchos años, incluso siglos. Una partida en la que unas veces prima la estrategia, en otras ocasiones la aparente estabilidad, cuando los contendientes se enrocan durante un tiempo, para lamer sus heridas, y estudiar al contrario; pero que siempre presenta un denominador común, el que procede de saber que siempre quedarán peones por sacrificar.

Y como en toda partida que se precie, el alfil. Víctima propiciatoria, de verdad se cree protagonista de algo. Su aparente libertad de movimiento, le lleva a considerarse protagonista. Pobre estúpido, el hecho de poderse mover tan sólo en diagonal, hace que, llegado el momento decisivo, resulte sencillo anticipar en qué casilla se halla emplazado.

La trampa queda, de esta manera descubierta. No se trata de seguir jugando. No podemos permitirnos el lujo de seguir intercambiando piezas. Considero firmemente llegado el momento de dar un manotazo, lanzar todas las fichas al suelo, y dar la vuelta al tablero, en busca no ya de otra manera de jugar, sino abiertamente de proponer otro juego.

Luis Jonás VEGAS VELASCO.

miércoles, 2 de mayo de 2012

DE CUANDO LA ESTULTICIA NO SE DISIMULA NI CON SANTIDAD.


Porque irremediablemente, hay cosas que no pueden ser atalantadas, acudiendo exclusivamente a las peticiones milagreras. Porque inexorablemente nos hallamos inmersos en un momento en el que la toa de decisiones hace imprescindible no sólo que éstas se tomen de manera adecuada, sino además que se haga en un tiempo récord. Porque el aquí y el ahora han adquirido unas características que hacen especialmente peligroso el que sigamos confundiendo con progreso, lo que no es sino mero paso del tiempo, es por lo que se hace imperioso entender en todo su calado la frase de Ignacio de LOYOLA: “Es preferible mucha sabiduría y mediana santidad, a poco conocimiento y mucha santidad.”

Y eso lo dice, les recuerdo, la misma persona capaz de categorizar, en los escasos segundos que se tarda en citar su frase, nada menos que a todos los miembros integrantes de la Humanidad. Así, para el Padre fundador de la prestigiosa y prestigiada ORDEN DE LOS JESUITAS, “hay tan sólo dos categorías de persona, los que sirven para ir encima del caballo, y los que se dignifican a sí mismos y a Dios recogiendo con la diligencia propia de la humildad exigible, las inmundicias que éste va dejando.”

Todo esto no viene sino a colación de las conclusiones a las que nos abocan la sucesión de acontecimientos con los que se nos regala, día tras día, el excelso Equipo de Gobierno con el que nos hemos regalado. Cada día, la pregunta no es ya si habrá o no Debate sobre el Estado de la Nación, la verdad, digo, a título personal, qué razón tenemos si las Ruedas de Prensa de los Viernes, posteriores como se sabe a cada Consejo de Ministros, constituyen en sí mismas un verdadero ejercicio de expresión, categórico en Retórica eso sí, si además cuentan con las insignes aportaciones de la otrora insigne Abogada del Estado, y ahora no menos excelsa Sra. Vicepresidenta del Gobierno, Sra, Sáenz de Santamaría la cual, entre sofismas, y alguna que otra frase hecha, más que nada para congraciarse con los pobres de a pie, tiene que desgranar, semana sí, semana también, el cúmulo de reformas intensivas, algunas de ellas tanto que reforman a su vez la reforma de la semana pasada; con las que este Gobierno, supuestamente, va a poner coto a esa Crisis Estructural Internacional de la que, evidentemente no son responsables, faltaría más, pero cuya resolución sí que se encuentra, desgraciadamente, entre sus imperiosas obligaciones.

La verdad es que, retomando el contexto del principio, a estas alturas, no sé a ciencia cierta qué pensar. Me gustaría, sólo en algunas ocasiones eso sí, estar en la piel de algún americano medio. Uno de esos recios hombres conscientes de que, al igual que se pueden provocar guerras para vender armas, que se pueden promover infecciones para que las farmacéuticas amplíen su cuota de mercado…se puede, en definitiva poner patas arriba un Sistema Social con cincuenta años de vigencia, con el único propósito de recordarnos a todos, sin el menor género de dudas, cuál es nuestro lugar en el todo de las cosas.
Mas la cruel realidad me devuelve a mi aquí, y me sirve para comprender que las funciones del españolito medio, en lo que conciernen a su situación en el estado de las cosas, no pasan sino por aquéllos ingentes recuerdos del ya pasado, y nunca suficientemente valorado, Gobierno Aznar. ¿Cómo olvidar el papel de perrito faldero tan magníficamente interpretado? Recuerdo también las palabras que por aquél entonces y a tenor de aquél lamentable comportamiento se escuchaban: “Si no podemos ser los poderosos, al menos asegurémonos de estar junto a ellos.”
Hoy Estados Unidos ha comprendido, aunque sin duda le ha costado, que para salir de la crisis resulta indispensable inyectar dinero público en las circulaciones de Capital.

Pero aquí, como siempre, a rebufo. La inercia propia de la desmesurada Burocracia Institucional, convierte en inútil cualquier esfuerzo encaminado a la consecución de soluciones a corto plazo. Como vendría a decir el Capitán Smith, cuando avistaron el hielo que hundió el Titánic. “Todo es inútil, se trata de una nave demasiado grande que no está hecha para maniobras ágiles.” Efectivamente, los dos timones con los que contaba la nave eran ridículamente pequeños en comparación con las necesidades que la maniobra requería.

La Historia no se repite, aprende de sí misma por imitación. Así, el nuevo transatlántico que se Europa, ha navegado con el ímpetu propio de los jóvenes, salvando como éstos sus errores mediante el uso del arrojo ante la ausencia de madurez, mientras ha sido posible. Pero a estas alturas, es imprescindible algo más, se necesita la agilidad de maniobra que es propia de la altura de miras política. Y mucho me temo que, como en 1912, los dos timones que tenemos, son manifiestamente incompetentes.

Y si Merkel y Sarkozy son, a todas luces incompetentes, qué decir de los lacayos que corretean a su alrededor como cachorritos asustados, pertenecientes a la última camada. Cuando “Anszar” acudía solícito  a Washington  moviendo la colita como el amigo fiel que era, lograba crear  a su alrededor una imagen de poder creíble, al menos para aquéllos que piensan que el poder se transmite por simpatía, por contacto vamos. Por el contrario, sus herederos, tan sólo han sido capaces de reproducir con éxitos los comportamientos propios del bufón de la Corte. Silencios incomprensibles, que circundan declaraciones todavía más incomprensibles, Ruedas de Prensa en las que está prohibido preguntar, y manifestaciones no hechas, sino farfulladas, en las que tan sólo el principio y el final son audibles, que no comprensibles.

Vivimos un presente dramático. Todo lo que creíamos conoces se desmorona a nuestros pies. El Estado del Bienestar, ese eterno desconocido al abrigo del cual todos hemos dormido barritando como el elefante, convencidos como niños de que las cosas sólo pueden mejorar; se despeña, en una vorágine que ya resulta imparable, una vez que el actual Equipo de Gobierno se siente tan respaldado qué, cuando todavía no ha finalizado el trámite parlamentario de los actuales presupuestos, ya se encuentra, como por otro lado es lógico en términos estrictamente temporales, preparando los siguientes. Y aún en el caso de que eso sea formalmente correcto, qué significa en términos políticos. Pues sencillamente que el actual Gobierno se halla tan inmerso en su orgía de poder, que no considera la actual etapa de reformas estructurales sino como la primera parte de una larga cadena en la que los recortes se sucederán de manera continuada, al menos hasta agosto. A continuación, la puesta en ejecución de los Presupuestos Generales del Estado, dará pie a las conclusiones iniciales de la Reforma Laboral. Si los acontecimientos se suceden como parece, y siempre desde la lógica perversa del dirigente que considera su función principal separar a la Administración del Administrado, llegado ese momento será imprescindible convocar unas elecciones anticipadas buscando en la perversión de la mayoría absoluta la ratificación de un proyecto no de gobierno, sino estrictamente económico; que no habría de demorarse mucho más allá de febrero, o marzo de 2013.

Y mientras, en Francia, Sarkozy acaba de salir vilipendiado de su debate televisado. La Derecha Europea agoniza, tal y como lo hacen sus programas de gobierno, amparados como todos sabemos en unas políticas que encumbran al ejercicio económico al Sancta Sanctorum constituyéndolas en el único deber de un Gobierno. La acción de Gobierno se ve reducida al control de la deuda pública o como dice el insigne Montoro, a garantizar que los acreedores cobren.
Así, mientras en Europa la paciencia se acaba, a la Canciller alemana se le ha acabado el tiempo, y a sus programas basados en el control de la inflación (a propósito, al Sr. Strauss Kan, último defensor de esas medidas se le va a juzgar finalmente); se oponen ya oficialmente teorías que dicen que con el control del gasto no es suficiente, que hacen falta programas de estímulo para el crecimiento; aquí en España la inercia sigue siendo muy grande, y la contramarcha iniciada en Andalucía, tardará inevitablemente un largo tiempo en hacer efecto.

Esperemos sobrevivir al impacto.

Luis Jonás VEGAS VELASCO.

miércoles, 25 de abril de 2012

DE LOS CAMBIOS ESTRUCTURALES, DE SU NECESIDAD O DE SU DISCUSIÓN.


"Me pide que defina a la Nobleza. Para colmo me exigirá que lo haga  con una sola frase, seguro que también quiere que ésta sea grandilocuente. Pues lo haré, un Noble es alguien que se atribuye los méritos que dignifican a la tierra, mientras exige que sea el Pueblo el que sangra por ella.”

La frase, atribuida a Lenin, y pronunciada  nada más llegar en tren a San Petersburgo procedente de su exilio voluntario en Suiza, bien pudiera encerrar cada una de las virtudes, o quién sabe si de los defectos, que acarrea la actual situación en la que vivimos. Una situación que se engloba ya para la Historia bajo el epígrafe de La madre de todas las Crisis Económicas, pero para la que a estas alturas ya sólo los cortos de miras, o quién sabe si de entendederas, consideran exclusivamente como económica.
Ratificando una vez más la premisa según la cual los actuales planteamientos se rigen en la correcta coordinación de los cuatros elementos estructurales, a saber Economía, Sociedad, Política y Religión, la cuestión parece encontrarse implícita en averiguar cuál ha de ser el orden que han de guardar para confeccionar no sabemos si el marco en el cual se desarrolle la propia crisis, lo que supondría suponer que la misma es el resultado de un plan preconcebido, que persigue en consecuencia un objetivo; o por el contrario ha de participar en la reordenación de los planteamientos que conduzcan definitivamente a la resolución del conflicto. De lo que no cabe la menor duda, dado el actual nivel de imbricación en el que todo se halla, es de que cualquiera que sea el resultado, dará lugar a una realidad completamente desconocida si la comparamos con los actuales parámetros que definen igualmente nuestro aquí y nuestro ahora.

La prueba de la certidumbre de todo lo expuesto hasta el momento, acude a nosotros sin buscarla, y lógicamente sin promoverlo, si dedicamos unos segundos a analizar el resultado de las Elecciones Galas. Sin detenernos ni tan siquiera un segundo  en su resultado, o más concretamente a la espera de la traducción de los mismos dentro de aproximadamente tres semanas, a estas alturas tan sólo dos cosas son certeza numérica. Por un lado, la explícita realidad según la cual el resultado de las mencionadas elecciones nos afecta a todos. Por otro lado, la convicción, a la vista de los resultados de la Primera Vuelta, según los cuales La Derecha ha fracasado, no hace sino poner de manifiesto que en realidad, lo que ha fracasado es una forma de entender la Política, en este caso aplicada al ejercicio de la Economía.


Decir que los resultados que se han materializado este pasado domingo en Francia constituyen “...un hecho lógico que responde a un castigo contra Nicolás Sarkozy, un castigo por otro lado predecible en la medida en que constituye la reacción lógica del pueblo contra su dirigente en tiempos de crisis...”, tal y como corrió  a decir la Sra. de Cospedal el lunes por la mañana constituye, en el menor de los casos, un ejercicio de absoluta miopía conceptual, o, en el peor de los casos, abiertamente de escasez de miras. El triunfo de Hollande, o si se me permite sin el menor rubor, la derrota de Sarkozy (y compañía), engloba de manera ineludible, el fracaso de un modelo de hacer Política. Pero no nos equivoquemos, constituye el fracaso de ese modelo de hacer Política que estaba destinado a sacarnos de la Crisis.

El fracaso de Sarkozy es el fracaso de la Derecha. Es el fin de un sistema, de aquél según la cual, un país tiene que asumir que preocuparse porque los acreedores cobren puntualmente los intereses derivados de la adquisición de la Deuda Pública, ha de estar por encima de cualquier otra consideración, incluso de aquellas según las cuales la función de un Estado pasa ineludiblemente  por garantizar a su pueblo el acceso a prestaciones básicas tales como la Sanidad y, por supuesto la Educación, y hacerlo en condiciones dignas. ¿Adivinan por dónde voy? Pues algunos, como el ingente Montoro, o el espectacular De Guindos, desgraciadamente no parecen tenerlo tan claro. Y no contentos con eso, siguen adelante, perseveran en la defensa de unas políticas que se manifiestan metafóricamente hablando similares a los problemas de los ordenadores personales, al instante de ponerse a disposición del público, quedan inexorablemente obsoletos.

Tal vez la respuesta a esta curiosa cuestión debamos de buscarla en el tópico según el cual la Derecha española es...diferente. De que es más Derecha, o sea, Derechona, no nos cabía la menor duda. En cualquier caso agradecemos la inestimable ayuda que Dª María Dolores de Cospedal nos ha ofrecido de manera completamente desinteresada de cara a corroborar tal extremo, cuando el pasado lunes corrió a pronunciar el Discurso de “los por qués”; ya saben, el de “¿Por qué está mal que un extranjero no acceda a la Sanidad? ¿Por qué está mal que un extranjero tenga que pagar por los servicios que le prestamos?”
De verdad, era como rememorar la escena de Tom Cruise y Jack Nicholson en ALGUNOS HOMBRES BUENOS: “...para ganar el caso me basta con llevarle a donde él se muere por ir. A ese sitio en el que queda claro que sus órdenes se cumplen y punto, sin discusión. Él desayuna a quinientos metros de cuatro mil cubanos adiestrados para matarle, y no va a consentir que nadie le diga lo que tiene que hacer, y mucho menos un chiquillo con su “amariconado” uniforme de Harvard. ¡No señor!”

¿Se lo imaginan?

De lo que por otro lado hay la menor duda, es del contundente fracaso de las políticas adoptadas por el Gobierno para sacarnos de la Crisis. Objetivamente estamos nuevamente en recesión. Acumulamos dos trimestres consecutivos en los que el balance del PIB es negativo, y eso es algo que incluso alguien como De Guindos es capaz de comprender. Puede en cualquier caso que a Montoro le cueste algo más, de todos modos pediremos ayuda a los Clanners, para que se lo transcriban, si antes ellos no son también víctimas de los recortes.
La Magnífica Reforma Laboral comienza a dar sus frutos, y no precisamente guindas. Otras 360.000 personas han ingresado en el INEM desde enero. Y más de la mitad de los ERES promovidos desde Empresas, además de no contar con el apoyo de los trabajadores, se han fundamentado en el controvertido artículo de la “previsión de pérdidas en el balance”.
Enhorabuena Sr. Presidente. A este paso es probable que logre el que parece ser su único plan real de acción, el de obligarnos a volver a votar en la próxima primavera. ¿Habrá para entonces un Partido Verde? ¿O, por el contrario, será ese el momento de “las Rosas”?

Más allá de las pregunta, por una vez, y sin que sirva de precedente, lo que se nos amontonan son las respuestas. Respuestas que, por cierto, nos llegan en un lenguaje comprensible incluso para ellos. Lo de YPF, ve con satisfacción cómo los perros se lanzan ya dentelladas entre ellos, me estoy refiriendo a las declaraciones del Presidente de CAMPSA en relación a la en principio nefasta gestión del Sr. Buneau, al frente de REPSOL. Pero por encima de todo, a la Bolsa. La Bolsa, ya sabéis, esa única forma material con la que se nos regala la, por otro lado permanente metafísica que es “El Mercado de Valores”. Para que nos hagamos una idea, ha dilapidado la friolera de 170.000 millones de Euros en un año.

Se aproxima el momento de las grandes decisiones, del sacrificio, y de la altura de miras. Sin embargo, no hace falta ser muy avispado para comprender que, una vez más, habrá de ser el Pueblo el que vuelva, de nuevo, a sangrar.

Por el contrario, vivimos un presente nefasto, en el que la frase de Joyce adquiere todo su vigor: “La Realidad ha sido reducida al nivel de la Comedia Cínica, interpretada en éste caso por Idiotas que son incapaces de saber qué es más dañino, si el ruido, o la furia con la que se adornan.”

Luis Jonás VEGAS VELASCO.

miércoles, 18 de abril de 2012

DESMEMBRANDO EL ESTADO.


Parecía una tarea compleja, dura, arriesgada. De lo que no había duda alguna, era de que imperiosamente ésta había de ser encargada a un equipo con aspiraciones; y, a ser posible, que estuviera liderado por alguien avezado, competente, en una palabra “que supiera lo que hay que hacer, y tuviera los medios necesarios para hacerlo.”

Había que cepillarse al Estado, al menos al Estado tal y como lo conocíamos. Y para ello pusimos al frente al PARTIDO POPULAR.

Y cierto es que, raudos y veloces, cual Brunellos o Babiecas, marcharon prestos a la ejecución de la misión que se les había encomendado. A modo de Sistemas Electorales Europeos, convirtieron ya las Elecciones Autonómicas y Municipales del 22 de mayo de 2011 en una especie de Primera Vuelta. Sí, aunque parezca mentira ya llevan gobernando casi un año, mas en la mayoría de los casos todavía no han dejado de plañir; para disimular el que el tiempo ha mostrado como el primero de una larga serie de hurtos. En aquel momento pusieron en marcha el que sería primero de una larga serie de hurtos, que se manifestó en campaña como el proceso por el que convencieron a la gente de que las elecciones autonómicas carecían de importancia, si ésta no procedía de ser, con sus resultados el anticipo de la que luego vendría como furiosa victoria del PP en las “Nacionales”.

Y entonces se pusieron a gobernar. Algunas, cierto es, primero se tocaron, o sea, se pusieron la toquilla y la mantilla, y se fueron de procesión, por las calles de Toledo, para que a nadie le quepa la menor duda. Superada ésta, puede que acción de gracia(s), algunos se pusieron a gobernar. Entonces vino la gran debacle, el Gran Jefe no quería, no necesitaba eso. Se os requería, una vez más, un último esfuerzo. El Partido Popular no necesitaba, al menos de momento, hombres con vocación de Estado al frente de los Gobiernos Autonómicos. Lo que se necesitaban eran sacrificados hombres de Partido, que vieran con perspectiva cuál era el verdadero objetivo. La Moncloa.

Las consignas fueron dadas. La Táctica de la Política del Solar tenía ya que ser llevada a sus máximos extremos. Y desde luego que se hizo. Los Técnicos del PP desarrollaron rápidamente una serie de acciones cuyo más evidente resultado fue la duplicación, en apenas seis meses, y con especial constancia en el último trimestre del pasado año 2011, del total de deuda real de las Comunidades Autónomas.

Recientes investigaciones parecen haber demostrado que el TITÁNIC se hundió, no por la acción de una gran brecha, sino por el efecto conjunto de una serie de pequeñas fisuras.

Y así tuvieron su “Segunda Vuelta”. Llegó noviembre. Entonces, según ellos, recibieron de los españoles la encomienda de arreglar el desbarajuste. “Que a nadie le quepa la menor duda, será lento, será duro, y será doloroso”, anticipaba ya desde la Calle Génova un incontenible Mariano, que, por fin, se veía Presidente del Gobierno. Su cara, como en el caso de la campaña electoral, ponía de manifiesto la realidad, lo callado era, sin duda alguna, mucho más sustancial que lo conocido.

Como ya hemos dicho aquí, para que en España gobierne La Derecha, tienen que darse circunstancias que redunden en la obtención por su parte de una inapelable mayoría absoluta. Ahora bien podríamos añadir otro par de proposiciones al desarrollo lógico: La Derecha ganará cuando deje de comportarse como Derecha. La Derecha ganará cuando España deje de Ser España.

Y como en todo buen desarrollo filosófico, puede darse una tercera proposición, que surge como corolario de las anteriores, La Derecha hace que España deje de ser España.

Y, de nuevo, poseídos por la extraña energía que a lo largo de la Historia ha alimentado a todos aquéllos inmersos en labores mesiánicas, esto es, los que creen firmemente que la naturaleza de su labor es del todo incomprensible para el resto del mundo.

Como paso previo, han desmontado la otrosí intrínseca relación existente entre el Pueblo, y el Estado. Dicho de otra manera, han subvertido la relación innata que regía entre Administración y Administrado, para, poco a poco, arrebatar el atisbo de capacidad política que podía quedarle al Pueblo, para quitarle la otra, la de protestar mediante la huelga o la manifestación basta con modificar ad hoc las leyes; convenciendo de nuevo al Pueblo de que el Gobierno es, en realidad, un ente amorfo y distante, que se rige por demandas caprichosas y devora a dentelladas, impositivas en este caso, a sus administrados.

Y es entonces cuando ellos mismos se hacen conscientes del nivel de neurosis que se encuentra implícito en sus propias demandas, en aquéllas que ha sido imperioso satisfacer en pos de la consecución del bien absoluto. Algo que pasa no verdaderamente por llevar al Partido Popular a gobernar España, sino a elevar a alguien, a Mariano, a la Moncloa.

Ver a Mariano deslizarse por la rampa del garaje del Senado Español para esquivar a los periodistas. A Ana Mato, la misma que no sabía cuántos coches tenía en, en este caso su garaje; pedir hoy mismo disculpas a los jubilados “…porque con su aportación en el pago de las medicinas será fundamental para garantizar la sostenibilidad del Sistema de Salud español”, o incluso observar cómo hay que marcharse a México para, con la seguridad que proporciona el hallarse a miles de Kilómetros, deslizar las nuevas medidas de “re-re-reajuste”.

Y, mientras, a pasos firmes y seguros, asistimos a la paradoja de ver cómo es, precisamente la derecha, la que se carga España. Y lo hacen poco a poco, sin duda alguna, y sin dilaciones innecesarias. Atacan los pilares básicos, aquéllos sobre los que se sustentan los principios que definen precisamente la relación más práctica que puede darse entre el Estado, y sus gentes, esto es, la prestación de aquéllos servicios que por su especial complejidad, no puedan, ni afortunadamente deban, estar en manos privadas. Hablo, claro está de la Sanidad, y de la Educación.

El modelo sanitario español era, según datos del Observatorio para el estudio de la evolución de Europa, organismo dependiente de la UE, “…el que más altos valores de optimización presenta dentro del territorio de la UE (…) sin duda uno de los que mejores marcadores alcanza en la relación existente entre los servicios prestados, y el coste real manifiesto para cada ciudadano”.

Sin entrar en polémicas sobre el copago, La Salud en España estaba garantizada, siguiendo para ello unos criterios de universalidad totalmente compatibles con los modelos de Justicia Distributiva.

Y qué decir de la Educación. El modelo de formación impulsado en España, y basado no sólo en la mera distribución de conceptos, sino en la distribución homogénea de el catálogo de valores imprescindibles en la actualidad para promover el ascenso de ciudadanos íntegros, dotados de todos los atributos imprescindibles para poder hablar no ya de entes educados, sino de personas formadas; se ha demostrado no ya como intrínsecamente bueno, sino como verdaderamente exportable.

Y es así, como podemos ir enfrentándonos con la conclusión. El Partido Popular no desea gobernar España. Y no lo desea por varios motivos. Si bien no es el primero de ellos, bien podríamos decir que la naturaleza intrínseca de La Derecha española, no se encuentra a gusto con esta España. Una España en la que los principios distributivos no solo han calado sino que, una vez más, se han mostrado como especialmente coherentes con el modelo de vida que preconiza el español.

Más bien, el Partido Popular, desea cobrarse una serie de antiguas deudas, que llevan años carcomiendo su estructura. Para ello no se detendrá ante nada, ni ante nadie, y está dispuesto a hundirnos una vez más, en la máquina del tiempo.

He aquí, y ahora, ya sin tapujos, la verdadera doctrina del Partido Popular.

¡Enhorabuena a todos los que la han hecho posible!

Luis Jonás VEGAS VELASCO.